“Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí”. Salmos 51.10
Al igual que lo dijo el Rey David al Señor en aquel tiempo, es necesario que lo hagamos nosotros ahora. La palabra del Señor no pasa, sino que se renueva cada día en nosotros, es la misma de ayer, de hoy y por todos los siglos.
Estas fueron las palabras del Salmista David, cuando cantaba al Señor sus salmos. Él solo pedía que Dios limpiara su corazón y renovara su espíritu cada día, porque sabía que las circunstancias podían dañarle de algún modo, y es necesario tener ante Dios un corazón limpio y un espíritu recto.
Para ello, es necesario buscarle con corazón humilde. Dice la biblia que Dios no desprecia un corazón contristo y humillado. Pide a Dios que limpie tu corazón y renueve tu espíritu, de modo que seamos agradables y aceptos delante de su presencia.