Hoy estoy nostálgica, triste. Para mí, separarme de mis hermanos siempre ha sido muy duro, y eso que las veces que lo hicimos no era más que por algunos días. Ahora, el solo pensar que pasará tiempo para volver a ver a mi hermano mayor, pero menor que yo, con el que he compartido y guerreado más a la vez, jeje, es muy doloroso. Se fue, le tocó emigrar del país, como millones de jóvenes que lo han hecho debido a la situación del país. Las cosas no parecen mejorar aquí, todo lo contrario, pero seguimos esperanzados y confiando en que Dios está tomando el control de todo.
Dios no dejará que las lágrimas de las madres, esposas, hijos, hermanos, que les ha tocado separarse de algún familiar, sin saber cómo estará, como los van a tratar en otro país, cuando regresaran, caigan a tierra, él sabe y conoce todas las cosas. En algún momento va a actuar. No hay que desmallar, hay que seguir clamando por nuestra nación y por todos los que están fuera.
Yo, como siempre, esté lejos o cerca, no hago más que orar por mi hermano, y se lo entrego al Señor en sus manos, solo en ellas él estará seguro. Bajo sus alas. Deseando que le vaya bien en este nuevo comienzo, y que no sea mucho el tiempo que esté lejos de nosotros. La oración del justo puede mucho, y sé que el ángel de Jehová acampa a su alrededor desde ahora y para siempre. Igual a todos los que se han ido, donde sea que estén, que Dios los bendiga y proteja siempre.
Extrañándote mucho!