Tú y yo podemos haber pasado por lo mismo o parecido, pero NUNCA será visto y sentido de la misma manera, porque somos únicos, me puedo imaginar, pero no saber exactamente, ya que mi corazón, mi emoción, mis creencias, mis patrones son distintos a los tuyos. Yo decía, nadie cambia de un día para otro, pero alguien me enseñó, que en algunos casos y en algunos aspectos de nosotros eso no es verdad, porque no se trata de cambiar, es brotar, sacar lo que ya tenemos, nuestra esencia.
CAMBIAR
Podemos cambiar algunos aspectos que no nos han funcionado, y sustituirlos, con trabajo y en proceso individual, por otros que si nos funcione, para algunos es más arduo el camino y para otros es menos espinoso, pero de todas, siempre va por delante mi decisión.
Aún en mis desajustes emocionales, me puedo sentir feliz, porque hice lo que sentía (lloré, reí, dude, acerté, fallé, me caí, me levanté) y hoy nuevamente amaneció, ¡¡el mundo no se acabó!! Me ajusté nuevamente, pero contenta de haber drenado, sin reflexionar y sin pensar, porque hoy comprendo que no todo es una meditación sino un sentir y vivir la emoción y ya. Hoy amaneció y recordé la noche anterior y agradecí a Dios, y al ser humano aquel que decidió sacar su esencia, estirar su mano, sin hundirse en mi fango y yo decidí tomar su mano……
Y no nos preocupemos demasiado, que todo lo que nos pasa para bien o para mal, es una demostración para que no olvidemos que somos la especie HUMANA.
Reflexion