Mi divorcio Familiar
La inocencia de aquel niño nunca cambio a pesar que los años han pasado y el mundo es otro desde entonces. Entre otra de las cosas que vagamente de mi niñez fue un diciembre, ya mis padres separados, sin casa, sin hogar… jajaja me salte un tramo largo, pero será luego ese es mi otro yo. Aquel veinticuatro de diciembre rodeado de aquellas personas de manera política entre primos postizos, madrinas y tías, llegaron los regalos, corría por un corredor de colores había risas, amor, dulces y comida del mes, pero hacía falta algo que ya no iba estar nunca más.
Asumo que esto debe ser así, desde pequeño uno vive situaciones complejas unas más que otras, pero he allí donde comienza el aprendizaje, no te lo enseñan en ningún colegio o universidad, no hay pastillas para eso o algún jarabe para calmar esa sensación.
Las mañanas eran únicas yo solía asomarme por la ventana de mi cuarto o salía al balcón, era lo primero que hacia cada mañana era algo así como una rutina, si no lo hacía no era yo, sentir el sol en mi rostro, escuchar las hojas caer de aquel árbol en la casa de al frente de rejas azules, con un gran carro que le deciamos "el carro de la muerte", era de color negro.
Recuerdo mi uniforme de béisbol aunque la verdad nunca estuve en un equipo, pero tenía uno que siempre me ponía, era un recuerdo de un carnaval de esos que uno jamás olvida cuando pequeños, actualmente aun conservo el bate de madera era como de mi tamaño por cierto, éramos pequeño, jugando en la sala de aquel apartamento que era mi hogar por muchos años, años aquellos cuando los diciembre eran llenos de colores por las luces del nacimiento, el árbol inmenso que rosaba el techo, pocas veces había tanta luz en casa, mi lugar favorito era aquel menson de color verde en la cocina donde subía y observaba mi mundo desde las alturas, era mi mundo donde jamás entraría nada malo, solo era mi mundo y yo, un divorcio familiar, quizás no fueron los años que marcaron los días, quizás fue lo que dejo en mi vida cada minutos de estos recuerdo que hoy los veo desde mi ventana con el aroma de un café y la mesa distorsionada de cenizas.