Luego de maravillarme con la Capilla Sixtina, donde estuve casi una hora mirando hacia arriba para no perder detalle del techo y de visitar algunas otras galerías del Museo Vaticano llego el momento de salir y seguir recorriendo Roma.
En líneas generales me gusto el museo, pero hubo un lugar que me gusto particularmente, quizás por la sencillez de su belleza.
Después de ver tantos frescos renacentistas, detalles arquitectónicos barrocos y cantidades de oro en todos lados fue una “scalinata” lo que llamo mi atención y me cautivo.
Es un efecto óptico causado por el ángulo desde el cual se observan, pero si nos vamos a lo básico nuestra interpretación visual de las líneas y volúmenes siempre nos va a llevar a pensar que no es redonda, aunque lo sea.
La escalera de caracol lleva a la salida del museo y aunque fue diseñada y ejecutada por Giuseppe Momo en los años treinta esta inspirada en la famosa “Scala di Bramante”, construida en el siglo XVI para el Papa Julio II y que se encuentra cerrada al publico.
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