Tuve tres sueños, el primero fue con mi abuela de 80 años, y soñé que había fallecido. Fue un sueño bastante real. Sentí una tristeza tal que no encuentro como expresarla.
El segundo sueño fue con mi hijo. Soñé que me abrazaba y me decía «Te quiero mucho, mami». La alegría que sentí fue monumental... no le escucho decir esas palabra desde que era un niño.
Mi tercer sueño también se trató de muerte, en este caso la mía, Horrible sensación que me embargó. Me ví en la urna con mis seres queridos alrededor. El título de mi post tiene un motivo.
Esos sueños me hicieron reflexionar y pensar: por qué es tan difícil decir te quiero.
En el primer sueño mi abuela muere, Dios que difícil situación, y me dije: ¿cuánto tiempo tengo sin decirle a mi abuela «te quiero»? Dios, ¡es mucho tiempo! ¿Por qué esperar que alguien fallezca para reflexionar? ?¿Por qué esperar que estén en una caja, a punto de ser sepultados, para resaltar las cualidades de una persona? ¿Por qué nos cuesta tanto expresarnos?.
En el segundo sueño, mi hijo me dice «mami te quiero». Fue hermoso. Si uno supiera lo feliz que hace a quien se le dice un te quiero, no dejaríamos de hacerlo.
En mi tercer sueño, el de mi muerte, ví a todos mis familiares y amigos diciendo cosas lindas de mí, expresando lo mucho que me querían, y yo estaba allí, mirándolos, preguntándoles por qué no me lo dijeron cuando estaba con vida. ¿Por qué esperaron a que muriera para decírmelo?
¿Por qué nos cuesta tanto expresar los sentimientos? Sin embargo esta interrogante se vuelven relativa, porque un sentimiento de ira se expresa con mayor facilidad . Sólo expresamos lo malo ¿por qué? Aún no sé, pero es así. A mí me pasa.
Un sentimiento de rabia no nos cuesta nada expresarlo, sabiendo que no lograremos nada bueno, al contrario, solo logramos herir.
Mi pregunta es la siguiente: ¿por qué reprimirnos en expresar nuestros buenos sentimientos? ¿Por qué es tan difícil decir te quiero?.
¿Por qué no solo expresamos lo bueno?
Te quiero, gracias por estar conmigo, en fin, son tantas las cosas lindas y positivas que podemos expresar que me quedaría corta.
Te invito a que hagas el siguiente ejercicio: cierra los ojos, imagínate a esa persona a la cual amas profundamente, dentro de una urna, ¿qué sientes? ¿Suena terrible, verdad?
Desde hoy despertaré con una sonrisa para mi esposo, para mis hijos, al mirarme al espejo, para algún familiar o amigo, en fin, expresaré cosas positivas, expresaré buenos sentimientos.
Conclusión: expresemos lo bueno, lo positivo ; guardémonos lo malo, lo negativo. No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy.
Gracias por llegar hasta el final. Se les quiere.