Me había cansado...
Estaba harta de dar sin recibir nada a cambio.
A lo largo de mi vida, siempre quise demostrar que tengo potencial para cualquier ámbito donde pueda exponerme... Dicen que las personas como yo, las que han sido lastimadas, engañadas y tenemos el alma rota brillamos en soledad; menos en el amor.
Cuando hablamos de ello estoy tan desgastada emocional y sentimentalmente que ya no quedan ganas de responder. Había dejado lo poco que había construido por amor, había perdonado por amor, había dejado atrás todo por amor y no se me retribuyo de la manera que esperaba.
Mi situación amorosa estaba deteriorada por la misma persona en mi corta juventud. Me hacia morir y revivir muchas veces.
Intente seguir mi vida, con otros abrazos, otros labios y otros cuerpos pero él jugaba al fantasma que nunca se va.
Sus palabras parecían dulces pero terminaban siendo veneno. Palabras que siempre se las llevaba el viento, nunca se hicieron realidad.
Decepción más decepción, mentiras tras mentiras, venían en filas como las botellas de cervezas un sábado por la noche.
Hasta que llegue a mi limite.
Ya no más.
No me importaba haber dejado todo por alguien que no supo valorarme.
Porqué me vuelvo a levantar y voy en contra de todo. Estoy hecha para eso.
Con el corazón y alma rota, pero más fuerte que nunca.
El amor ya no estaba en mis prioridades.
Mi única prioridad es mi felicidad.
Ya nadie tenia poder en mi.
No me importaba alguien más.
Pero debía dejar de decirlo, y empezar a hacerlo. Debía llenarme de amor propio.
Debía recuperar toda la dignidad perdida por alguien que nunca valió la pena.
La soledad iba estar a mi lado en todo este proceso.
-El éxito me esperaba-.