El privilegio de estar rodeado por dos fantásticos Parques Nacionales que son fruto y refugio de una gran biodiversidad la tenemos en los Andes Venezolanos, en la ciudad de Mérida, la mas alta del país.
El Parque Nacional Sierra la Culata, fue decretado como zona protegida en 1989 y esta extensa área de alta montaña es hogar de fuente de recursos que sustentan la vida. Con una temperatura que oscila entre los 2 y 24º C es cuna del nacimiento de los ríos Torondoy, Capaz, Tucaní, Pocó, Las González, Albarregas y Mucujún.
Allí hay un hermoso paraje, llamado Valle del Muerto o Valle de la Vida, al que se llega caminando durante una hora por un
reducido sendero. Aquí los paisajes parecen haber sido sacados de una pintura zen. Los arboles característicos de este lugar se llaman coloraditos, son pequeños y el color rojizo del tronco se deja ver bajo su corteza. La vegetación tiene una singularidad biológica ya que ha logrado adaptarse a vivir bajo condiciones climáticas extremas y es usual observar gran cantidad de Frailejones que son plantas muy representativas de estos páramos, tienen hojas largas y suaves que se asemejan a las orejas de los conejos. En ciertas épocas del año los frailejones coquetean con las montañas cubriendo los valles con flores amarillas.
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En este extraordinario espacio a eso de media mañana si el clima está a tu favor y las nubes están de visita en algún otro paradisíaco lugar de nuestra Sierra, a lo lejos puedes observar una espectacular formación rocosa de color gris y amarillo. Algunos ven un ángel, otros una virgen o simplemente una figura humana, cada quien bajo su lupa , sus creencias y anhelos se maravillan ante esta imponente creación de la “naturaleza”. Algo peculiar es que pocas personas la han visto y es sorprendente pues es un lugar muy frecuentado por deportistas, montañistas y visitantes.
Y tú ¿Qué ves?
En una oportunidad con Dora Ocanto, una amiga montañista y su hija una preciosa guerrera de 11 años, llamada Ainaruth, intentamos llegar, sin embargo ese día el clima no nos favoreció, las nubes rápidamente se acercaron celosas y cubrieron las montañas, así que fue difícil seguir el camino. Nos regresamos con la firme convicción de volver nuevamente.
Texto de mi autoría
Fotografías tomadas con celular Evolution 3