La fuerza de la Palabra tiene un valor que muchas personas ignoran, estas crean, comunican, expresan y pueden llegar a construir o demoler.
Todas las acciones, desde el pensamiento, los quehaceres diarios, las conversaciones, las comunicaciones vienen articuladas y sustentadas por las palabras, estas representan la expresión misma de las emociones. Es indiscutible la cantidad de recursos, estrategias y posibilidades que ofrece el uso de la palabra, esta es la principal forma de expresión que conocemos.
Las palabras son ondas sonoras que impactan e influyen sobre toda estructura molecular existente en el ambiente de influencia, las que también son captadas por el oído humano y permiten la percepción de los sonidos por el cerebro, interpretados por la mente consciente. Estas son ondas que reafirman el éxito y la victoria y generan resultados directos a la determinación, la voluntad y el dinamismo; estas causan efectos.
A través de la palabra apoyamos lo que pensamos, damos fuerza y creamos realidades, muchas veces sin saber que nuestro subconsciente no sabe distinguir entre lo bueno y lo malo, si se dice en serio o jugando, y que cuando decimos algo lo toma como una verdad absoluta y hace todo lo posible para materializarlo.
Es así como debemos respetar las palabras que pronunciamos para dentro o para fuera ya que el mal uso de la palabra puede generar en nosotros realidades que no queremos vivir.
Por esta razón es que debemos tener cuidado a lo que pensamos o decimos y escoger muy bien lo que queremos expresar; tomando en cuenta:
- Habla en positivo: Se debe poner atención en una mente programada en negativo, ya que la palabra “no” es convertida en el inconsciente por un “sí”, por ejemplo No estoy cansado, el cerebro entiendo estoy cansado, cambia esta frase por tengo suficiente energía.
- Cuida los tiempos: Aprendimos que lo negativo era para expresar el momento mientras que lo positivo era para el futuro; olvidándonos que el único tiempo real es este instante; por lo tanto, debemos aprender a decretar en el aquí y en el ahora.
- Elige para quién es el decreto: El poder de la palabra se extiende con tus semejantes, recuerda que aquello expresas a través de la palabra crea energía que vuelve y replica en tu vida.
Por otro lado si es cierto que la palabra tiene fuerza el silencio también, la paz interior comienza con el silencio, poder callar esas voces que siempre están juzgando, negando, restando o dividiendo, llenar los momentos de un silencio que armonice las energías y equilibre la tranquilidad.
El poder de la palabra no dicha es muchas veces las respuestas a nuestras dudas, en las religiones que practican la meditación como norma es la vía para encontrarnos como individuos y conectar nuestra energía espiritual. Practicar el silencio es tan o más poderoso que la palabra, el saber decir o callar en el momento correcto nos puede inundar de la más tranquila paz.
El exponernos a perdidos de silencio permite a nuestros cerebros a crear nuevas neuronas, ya que desarrolla el crecimiento neural. Una investigación de Imke Kirte descubrió que dos horas de silencio al día favorecen el de células de la memoria y los dos sentidos del cerebro.
A través del silencio podemos escuchar más ruido de lo que esperamos, podemos escuchar la naturaleza, el ruido de la ciudad, la lluvia, nuestros corazones palpitantes y agradecer por cada momento conectándonos a nuestro aquí y a nuestro ahora viviendo el presente.
El poder del silencio puede llegar hacer el poder de nuestra toma de decisiones, dejando atrás la tiranía de la negatividad.
Bibliografia
http://www.portafolio.co/tendencias/palabra-87506
http://maxiavida-reflexoterapia.blogspot.com/2010/07/el-poder-del-silencio.html