El puente internacional Simón Bolívar ubicado en la ciudad fronteriza de San Antonio Del Táchira, Venezuela separa dicha ciudad con la ciudad de Cúcuta, Colombia, este lugar ha sido escenario de miles de familias que despiden a sus padres, hijos, tíos, primos, entre otros familiares que van en busca de un mejor futuro en los países del sur.
Todos los días miles de historias, razones, corazones rotos, miles de "Me voy, aunque no quiero, pero tengo que hacerlo", recuerdos de infancia, navidades en familia, aventuras de bachillerato, partidos de la vinotinto, sancocho en familia los domingos, carnavales en el pueblo y muchos recuerdos más cruzan la frontera, venezolanos con sus enormes bolsas y maletas, llevan varias horas esperando para poder sellar su pasaporte con el temor de que se les haga muy tarde, pues sus vuelos o autobuses con destino a cualquier país del sur arranca esa misma noche, arrancan con mucha fe, sellan la salida de Venezuela y comienzan a caminar con sentimiento, miradas de resignación y desesperanza el puente internacional Simón Bolívar, el cansancio empieza a pegar, logran pasar y se encuentran con la cola para sellar la entrada del lado Colombiano, ya cada vez más cerca de dejar todo atrás.
"Yo apuesto con mi vida que si esto se resuelve todos los inmigrantes no dudan en devolverse, porque saben que Venezuela es un país feliz y que eso no se consigue mudándose a otro país."
Todas las lágrimas de tristeza derramadas en este puente, más temprano que tarde serán reemplazadas por lágrimas de felicidad cuando los que se han ido crucen el puente de regreso al país que los vio nacer y crecer.