Feliciano
esperando por tu presa,
muy paciente y con certeza
que pronto tendrás en manos
un hermoso reptiliano,
al cual enviarás tan lejos
como Alicia en el espejo;
atraviesa varios mundos
en unos pocos segundos.
Todo un proceso complejo.
te aposentas en el suelo,
quitas algo de tu pelo.
Comienza la dormidita,
¡situación tan exquisita!
Quién contemplara algún rato
la fortuna de este gato.
Feliciano, fue cual nombre,
que aquel generoso hombre
le colocó en su arrebato.
sale a recorrer las calles.
Tiene en cuenta los detalles,
no le preocupa el reproche
de su dueño don Pedroche.
Se confía de su aspecto
seduciendo con respeto,
se conquista sin problema
cuanta gata sea el tema
de los gatos en secreto.
se alista pa' la carrera;
ya sabe lo que le espera,
motivo que reproduce
tal expresión agridulce
reflejada en su semblante
por el terror a su amante.
Luego que termina el acto
solo se escucha un vibrato.
¡Vaya si es alucinante!