Con rearfimada alegría te tocaba la puerta. Han sido más de cuatro noches las que he viajado, pero he llegado.
He atravesado la peor tormenta para verte, y no exagero. El mar amenazaba con hundir el ferry en forma abatida, mi estómago no lo ha soportado.
Pero ha valido la pena. Todo vale contigo la pena.
Y es que eres mi reina. Mi diosa y mi mayor tormento. Te has enojado conmigo por no responderte, y es que ha sido un truco, para que no sospecharas de mi repentina aparitición. Con flores y bombones en mis manos, vuelvo a tocar insistente tu puerta.
Ya siento la cerradura. Ya te abrazaré amada mía, con ansias necesito el calor de tu abrazo y la suavidad de tus besos. Ya cada uno de los seguros se han ido, y ahí estás. Con tu cabello castaño revuelto sobre ti y aún así estas hermosa.
Tu cara denota asombro, y siendo sincero no esperaba mas. Me abro pasó y te abrazo, pero estas atónita y no reaccionas. Tu cara se va convirtiendo de sorpresa a enojo e inicias a reclamar mi presencia. No comprendo cómo te ha exaltado de esta manera mi sorpresa, si solo he querido traerle alegría a tu día de cumpleaños. De la puerta de tu habitación sale alguien, y se hace evidente el motivo de tu frustración...
¡Estas acompañada!
En vez de ser una sorpresa he sido una molestia, pero que tonto he sido en creer que eras para mí. Con displicencia sonrío. Y no es que no me importe; es todo lo contrario. Pero que ironía la de la vida ¿no? He creído en el amor y de costumbre falla. Sonrío aún más cuando le abrazas y dices que no tiene la culpa, que solo se han dejado llevar, me miras con el ceño fruncido, evidentemente no entiendes porque mi sonrisa. Quizás pienses que estoy loco pero no. Es mucho más que eso amada mía.
Habéis destruido mi corazón, pero no es eso lo que me hace tan inestable. Siempre la gente fantasea con realizar tríos, o por lo menos los chicos lo hacen... fantasear con que su chica se besa con otra y juntos se desbordan en una noche de pasión.
Pero vivirlo, ver cómo tu chica te es infiel no es algo que disfrutar. Ver cómo tu chica toca la cintura desnuda de otra, no es algo que excite. Todo lo contrario, repugna. No es que sea homofóbico, pero me hace pensar que solo fui un juguete, un peón para ti, que controlabas el juego a tu antojo.
Coloco lo que he traído en la mesa, un mes reuniendo para una sorpresa desperdiciada. Al menos disfrútala, compártela con tu nueva diversión. Con tu nuevo pasatiempo.
Sin más nada que hacer me marcho por donde he venido, dejando dos rostros sobresaltados que no entendían mi aparente tranquilidad, una que no existe... en lo que este solo me derrumbaré. La sombra de esos dos rostros me persigue cada que cierro los ojos, rostros que he amado y ahora me han dejado sin nada.
Uno, el de la mujer que pensé estaría a mi lado por toda mi vida, mi amada.
Y el otro, uno casi tan parecido al mío que causa frustración, mi hermana.