EL ÁRBOL CAÍDO QUE SE NIEGA A MORIR
Buenas y bienvenidos una vez más a un nuevo post, quien tiene el placer de escribirles , en esta ocasión, les quiero comentar como algo tan simple e insignificante puede motivarnos y levantar nuestros ánimos.
Sucede que como es habitual, viendo videos en youtube, pude ver una imagen de un árbol caído, algo que a simple vista no tiene nada de interesante, pero cuando aparece dicha imagen, detuve el video, y pase bastante rato solo detallando el árbol; se trata de un árbol caído (ya sea a causa de vientos fuertes o por un intento fallido de talarlo).
Lo interesante es que el mismo, estaba en el suelo presumo que desde hacía unos años, ya que su tronco estaba todo acostado en el suelo, pero lo interesante es que este seguía vivo, con nuevas ramas que emergían de un costado del tronco a través de su corteza, creciendo frondoso y verde, ganando tamaño.
Sé que eso no se puede denominar como una noticia que sea relevante, pero al verlo así, no pude evitar reflejar mi vida en él.
En contexto, nunca he sido una persona del todo feliz, por el contrario, mi vida ha estado marcada y dominada por el fracaso desde los inicios; no he logrado tener una tranquilidad plena.
Mi madre fue abandonada por mi padre cuando apenas tenía meses de embarazo, por lo cual ella, que en ese entonces era muy joven, tuvo que dar pausa a sus estudios, para trabajar bastante, para hacerse cargo de mí y de mis abuelos. Sé que suena a algo muy común visto en muchas películas, pero es solo un resume de lo que he pasado. Posteriormente ya en mi adolescencia, debido a una creciente adicción por los videojuegos, tuve que repetir 2 veces el mismo grado.
Insisto, sé que eso no es nada del otro mundo, pero debido a eso y a mi crianza, tuve como castigo el encargarme de las labores del hogar hasta que recapacitara y así continuar con mis estudios, teniendo ese esfuerzo como motivación. Pues así fue, y culmine mis estudios de bachillerato (como se le dice en mi país, Venezuela). Una nota importante, para esos años, me volví un muchacho muy introvertido, no tuve novia en mi época de colegio como mis demás compañeros, no tuve muchos amigos, no tuve buenas calificaciones, no tuve apoyo económico, ni nada que se le parezca, pero aun así, continué. Como desde un principio me habían dicho, “estudia, esfuérzate para que seas alguien en la vida, que logres tus metas y sean un ejemplo para la sociedad”; así continué, pero aun no era feliz.
Ya en la universidad, por las mismas complicaciones económicas, no pude estudiar lo que más quería, pero igual escogí esa segunda opción que siempre tenemos, pero que igual no estamos seguros, pues por eso, es la segunda opción. Ahí conocí nuevos amigos, pero también nuevas complicaciones; que a pesar de ellas, logre ser un estudiante sobresaliente y me gradué (normal, no con honores, no soy Forrest Gump jeje).
Luego cuando me tocó enfrentarme a un campo laboral, no tuve éxito después de haber tocado muchas puertas, después de tantas entrevistas, después de tantos “deje su curriculum, aquí y espere nuestra llamada”.
Pero lo peor era ver a mis demás compañeros, rechazando trabajos para ingresar a otros, aún mejores, cuando recuerdo que esos mismos personajes, eran del tipo de estudiantes que no hacen nada ni cuando el semestre les está cayendo encima, de esos que ni se molestaban en memorizar dos líneas para una exposición, personas que no eran capaces ni de saber el título de alguna asignación, en fin, malos estudiantes que apenas y lograron graduarse con el favor de Dios y de los santos. Pero igual continúe tocando puertas, ya muchos de ellos han emigrado, y yo aún sigo aquí, costeando mis gastos haciendo trabajos a destajo, en mi computadora, lo cual para estos tiempos de crisis, apenas y da para comer.
Aun no tengo hijos, cuando ya no queda ninguno de mis amigos, sin haber logrado formar una familia. Sin embargo sigo esforzándome, porque nunca es tarde para alcanzar una meta, quizás no sea hoy pero algún día debo lograr que pase, y hago énfasis en que debo ser yo, quien haga que las cosas sucedan, pues nadie más podrá llevarme o llevarnos a la meta sin que nosotros mismos hagamos algo de esfuerzo.
Eso es solo un resumen de mi espiral de fracasos, pero hoy justamente, cuando vi esa imagen, la única frase que llego a mi mente fue: “estoy caído, pero me niego rotundamente a darme por vencido”. Y fue en ese momento, que note que llevo mucho tiempo diciendo y afirmando que soy un FRACASADO, pero no es así, es que simplemente no he intentado tener éxito. Un verdadero fracasado es aquel que sabe lo que tiene que hacer y no lo hace.
Esto me lleva a un anécdota con respecto a esta red social, me refiero a steemit, fue hace más de dos meses que me cree la cuenta por recomendación de una amigo, y apenas este es mi segundo post.
Ahora regreso al árbol, porque a veces conseguimos inspiración de las cosas menos pensadas, fue cuando vi a ese árbol caído que pensé, que quizás lo que yo llamo fracaso es una manera melancólica de justificar que me reflejo siempre en los demás, comparándome y autocriticándome, pero no debería ser así, el éxito personal es propio de cada individuo.
Quizás este escrito no les deje mayor enseñanza, ni sea algo motivacional, porque aún no he alcanzado el éxito, aun no soy testimonio de grandeza ni un ejemplo a seguir, pero deduzco que lo lograre algún día, cosa que les comentare en algún momento por este medio; pero gracias a ese árbol, hoy he decidido que no seré un FRACASO y que AUNQUE ESTÉ CAIDO, ME NIEGO A DARME POR VENCIDO.
A ti lector, quiero darte las gracias por llegar hasta el final, y valoraría mucho tu opinión.