FOTOGRAFÍA: AUTORRETRATO EN MARRUECOS, EN MORADO Y VERDE (COMO LA BANDERA DE LA CAPITAL MALAGUEÑA) :)
II: Octubre
Donde trata principalmente acerca de la precariedad laboral y emocional que le ha perseguido casi cuarenta años e introduce sus cartas.
Queridas Candelita y Marina,
¿Cómo estáis? Aún no he recibido nada vuestro pero, claro, mi carta supongo que la acabáis de recibir o, lo mismo, estaréis a punto de recibirla. Bueno, por mi parte me adelanto porque necesito desahogarme un poco y es que me han dicho hoy, al recoger mi pobre nómina, que mañana es mi último día en el colegio. Me han dicho que algunos niños se han marchado, han dejado la escuela. Yo, la verdad, es que tengo a los mismos. No sé que va a pasar con la chica, la muchacha a la que he sustituido, quizá mañana me entere de algo más. No lo han hecho bien conmigo, el contrato era de tres meses aunque aún no lo tenga en mis manos.
Se supone que Robe está a punto de volver, salió esta mañana para Torremolinos, al banco, y me ha llamado a las siete desde Málaga.
El sábado tengo una clase con los de LD y aprovecharé para, otra vez, ampliar mi disponibilidad horaria y, otra vez, tendré que pedir el mísero desempleo de cuatro meses ¡Qué se le va a hacer! Emplearé mi tiempo en estudiar todo lo que pueda porque casi todo lo demás me parece un desastre.
Besos de Mar-garita.
Jueves, 2.
Robe no volvió.
Los del colegio me han pedido que vuelva, pero a media jornada, de nueve menos diez a doce y media, por unos setecientos euros. Veremos en qué queda la cosa. Voy a preparar unos exámenes que se me han retrasado.
Jueves, 9.
Robe volvió la madrugada del jueves al viernes, es decir, a las cuatro y media de la mañana del día tres. Venía gritando por el pasillo del portal, no venía solo por primera vez y venía borracho, como casi de costumbre. Llegó con un amigo que me metió en el cuarto y comenzó a preguntar, en varias ocasiones, que si me gustaba; el amigo se acostó en el sofá-cama del comedor y Robe en el dormitorio conmigo; al rato se meaba en la habitación y por la mañana, cuando me di cuenta que se había orinado también en el colchón se la armé dándome igual que su amigo me oyera; me fui al colegio y cuando regresé a la una no estaban, volvieron a las tres, cuando me preparaba un bocadillo, ellos habían comido unos espetos, Robe me dijo que su amigo iba a quedarse dos o tres días.
Mientras yo estaba en la cocina comenzaron a criticarme, a decir que soy una maleducada. El tipo, que se busca la vida vendiendo instrumentos de música que fabrica con cañas se marchó y quedó con Robe en recogerle al día siguiente, el sábado, cuando Robe actuaba a favor del tren de cercanías; el tipo, que me recordó físicamente, aunque con diez años más, y en la voz, a Jeremías, el hermano de “Xete”, puso negro a Robe porque se perdió dos veces antes de llegar. Robe estuvo aquí desde el domingo de madrugada, solo, hasta el martes por la mañana en que lo eché; hoy ya hemos hablado medio en broma, a ver cuánto tarda en volver y si lo habré de recoger.
Desde que termine mañana tendré hasta el próximo miércoles, este inclusive, libre.
Bueno, aún tengo que elaborar unos exámenes de los años tres, cuatro, cinco y seis, es decir, de niños de ocho a once años, para la asignatura Conocimiento del Medio, para noviembre y toda la programación del nuevo horario, una pesadez y más porque aún no sé si van a contar como que las hago desde el cole, vamos que no tengo ni contrato en mano ni ciento volando, o sea, cuánto voy a ganar.
También diré que para este fin de semana tendría que llevar setenta y siete folios de este libro y llevo veintinueve.
Ahora puedo contar lo que se me ocurra de cuando tenía diez años, que es más o menos por donde iba, y luego tengo un comodín: un relato de unas ochenta páginas que se llama “Las Cartas de Mar-garita” y unas cinco páginas de un blog, también mío, que comencé el año pasado, un día después de mi cumple y que imprimí el trece de mayo de este año, cuando todavía vivíamos en el 110 y no en el 408 como ahora.