Ella arrastra sus pies descalzos después de tanto esfuerzo,
pero no se rinde.
Sigue intentando, sigue bailando.
Trata de seguir el compás de la música,
trata de sentir la vida en las puntas de sus pies.
Intenta expresar sus emociones, sus miedos en el vaivén de sus brazos,
intenta saltar tan alto para rozar la noche estrellada.
Aquella que la cubre con su manto en la oscuridad de la noche,
donde remueve las sombras con la luz de la luna reflejándose en su piel de porcelana.
Lucha por cumplir sus sueños, para tener alas en sus pies y estos logren ser muy ligeros,
como plumas en el aire.
No importa el dolor, las lágrimas, las heridas,
sus pies destrozados...
Porque algún día volarán y la llevarán lejos.
De todo aquello que la lastima.
De todo aquello que la ata.
De todo aquello que le impide alzar vuelo y lograr ser libre...