El frío envuelve todo a su alrededor.
La nieve abarca todo el paisaje, un paisaje blanco y silencioso.
Y ellos caminan, tomados de la mano.
Observando el mundo con aquellos ojos grandes y llenos de inocencia.
Con cada uno de sus pasos dejan sus huellas, huellas que en mi corazón quedan.
Con cada mirada, cada sonrisa, cada abrazo.
Son brillantes y hermosos, como luciérnagas en verano.
Con su ternura logran convertir mi mundo un lugar para soñar.
Porque a sus ojos nada es imposible.
Esos ojos que encierran universos adentro.
Sus risas desatan tormentas en mi interior
Y solo puedo pensar en el inmenso amor que siento por ellos.
Los observo a distancia, crecen y se alejan cada día más.
Y siento que aunque no pueda seguirles el paso.
Ellos se tendrán el uno al otro, y eso es todo lo que necesitan.
Todo lo que hace falta...