En estos días pasados mi hijo Sebastián se encontró con su amigo de la escuela Owen, me pareció tan linda la emoción en sus rostros cuando se reencontraron que decidí sacar rápidamente mi teléfono y tomarles una fotografía.
Luego cuando analicé la foto, vi las nubes en la cabecera de la montaña y pensé, ufff qué hermoso y que rico debe sentirse estar allá.
Resulta que nunca he subido hasta esa montaña. A pesar de haber vivido toda mi vida en este pueblo.
Hoy, he decidido encontrar un guía que me lleve a explorar la montaña. Sé que pocas personas suben allí porque es un área boscosa, pero intentaré llegar a algún nuevo lugar.
Meta para esta semana... Conseguir al guía.