GÉNERO TERROR - CONTENIDO INÉDITO PARA STEEMIT.
Por: Mariana A.A
Hola Amig@s Bloggers.
Bienvenidos a este Rincón de Steemit.
PÉRFIDO
Muchas veces fantaseaba con el día de mi muerte, ¿cómo sería? Podría llegar a ser rápido como un accidente o un infarto, aunque de ser así no podría despedirme y dejar las cosas en orden. La otra opción era morir por una enfermedad grave o vejez, esto me permitiría despedirme, redactar una herencia (jajaja para lo poco que tengo que más daría) podría lograr organizar algunas cosas para evitarle a mi esposo algunas complicaciones y de esta manera que solo se dedicara a llorarme.
El pobre no tiene idea de lo que se libraría, la vida le haría un favor alejándome de él. Pero la muerte lenta sería un suplicio para mí, estoy segura de que al padecerla intentaría suicidarme para acabar con el dolor, nunca me ha gustado sufrir, con una vez me bastó para saber que ya no quería volver a sentirlo. Así que la conclusión siempre fue desear que mi muerte fuese muy rápida y placentera, fuese natural o no, sé que parece un chiste ¿acaso la muerte puede ser placentera? Para mi sí, imagino que sería un sueño eterno, sin más preocupaciones, sin estrés, sin remordimiento, una luz que se apaga y ya no se enciende nunca más.
No sé qué tan extraño esto parezca, pero a eso me dedicaba en muchas oportunidades, cuando mis pensamientos no tenían sentido, cuando mis sentimientos no tenían hogar, cuando la vida me parecía vacía. Hace varios meses que ya no pensaba en ello pues consideraba, eran pensamientos de mal augurio. Hasta hoy.
Hace 15 minutos empecé a buscar a mi hija, luego de cumplir con la rutina agobiante de todos los días, la comida ya estaba servida y era hora de reunir a la familia. Mi esposo estaba sentado a la mesa leyendo en su dispositivo, alzó la mirada y me observó sonriendo, sus ojos irradiaban un brillo de felicidad, muestra de estar conforme con su maravillosa vida, con ese brillo falso de vivir engañado.
Revisé todas las habitaciones de la casa, ella no estaba por ningún lugar, suspiré de frustración, grité para que apareciera pero no salió de ningún lugar, estaba cansada y sabía que ya iba tarde al trabajo, un trabajo que, en vez de ser una tortura se convertía en mi salvación cada día, ese momento en que podía dedicarme a ser yo misma.
Luego de una exhaustiva búsqueda la encontré, con su espaldita recostada al ángulo de una pared al final del patio. Su mirada inocente reflejaba un profundo terror y la dirigía hacia mí con sumo cuidado, bajé los dos escalones del porche trasero y caminé hacia ella.
Logré divisar detrás de un arbusto pequeño, a nuestro Rottweiler color negro azabache, frente a ella estaba gruñendo, desprendiendo una baba pastosa por su hocico. Me acerqué lentamente, intentando no alterarlo más, no mentiré tenía miedo, por un segundo pensé en retroceder como una opción para que se calmara y poder buscar ayuda ¿quizá también lo pensé por cobardía o como solución a algo más? Pero continué, veía a mi hija (bueno, la hija de mi esposo a quien he cuidado desde que apenas tenía meses) yo sabía que su débil cuerpo no soportaría ni siquiera el peso del animal. Con cada paso que yo daba se le erizaba la espalda y se inclinaba sobre sus patas delanteras con clara intención de atacar.
-¡PÉRFIDO NO! -me atreví a gritarle con toda la autoridad posible.
Sin embargo él no me obedeció, en cambio arremetió contra la niña mordiendo y desgarrando con furia su pantalón, zarandeándola como a un juguete.
Sin pensarlo di un salto y ya estaba sobre él, lo abrasé con fuerza alejándolo de ella. Le dije a mi hija que corriera a la casa en busca de ayuda y que no se le ocurriera volver a salir sola. La pobre muy asustada e imagino bastante adolorida me obedeció al instante, cojeaba y lloraba al desaparecer tras la puerta.
Mientras, Pérfido mordía mi brazo desgarrando la carne y partiéndome el hueso, sentía sus dientes serruchando con placer. El dolor me volvió impotente, apenas con fuerzas para ver su mirada endemoniada. Ese no era mi perro, o quizá sí lo era físicamente, pero quien estaba dentro de él no era de este mundo, lo había poseído una fuerza superior, su aliento olía a azufre, respiraba con fuerza como un toro embravecido. En sus ojos ardía la desesperación y la rabia por devorar algo humano, por tomar su alma y llevarla como recompensa, pude leer en ellos que yo era ahora su presa y que su misión era destruirme.
De alguna manera leí sus pensamientos, ahora sé que este monstruo no se ira sin mí, siempre fui su objetivo, seguramente vino a cobrar una deuda pendiente, una deuda que se ha ido acumulando y ganando intereses, siempre supe que alguien me descubriría, aunque no pensé que vendría de otro mundo. Se retuerce descontrolado sobre mí, causándome un dolor atroz, no me deja ni siquiera respirar.
Le grito de nuevo, pero eso solo hace que intente silenciarme con sus dientes, los hunde en mi cuello con feroz deleite, sus colmillos rompen la carne y se aferran casi con placer. Siento como su baba se mezcla con mi sangre, juntas recorren mi piel y ensucian mi ropa.
Mientras las lágrimas brotan solas de mis ojos y pierdo la fuerza en mis manos, pienso que esta no es ni de cerca la forma en que preferiría morir, el dolor me ciega, la impotencia me vence, no logré dejar nada en orden y esa posibilidad de dejarme ir y por fin acabar con todo, de descansar placenteramente, me temo que dejo de ser una opción, en los ojos del animal veo el camino que emprenderemos juntos y sé, que trágicamente para mí, será eterno.
Fin.
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Confieso que este micro relato lo empecé a escribir para participar en un concurso realizado por
hace varios meses, sin embargo por razones técnicas no logré participar y lo engaveté, ahora tuve la oportunidad de mejorarlo y ampliarlo, obteniendo este resultado que espero les haya gustado.
(La música que edité para el fondo del Audio es libre de autor y la tomé de la canal de youtube Esencia Gótica)
Si te gusto la historia, te invito a checar mi Blog allí encontraras más y de diversos géneros.