En definitiva tengo una relación amor/odio con el hecho de crecer, pues así como he adquirido nuevas responsabilidades, me he dado cuenta de ciertas cosas que antes pasaba desapercibida.
Con el pasar del tiempo me he dado cuenta que la mayoría de las personas, por no decir todas, siempre suelen darle protagonismo a las cosas negativas que le suceden y más si alguien está atravesando un mal momento. En mis conversaciones con otra persona si alguien está contando que lo robaron, salta otro y dice -que diré yo, a mi me robaron y me golpearon-, otra persona interrumpe la conversación para decir -a mi me robaron, golpearon y me dieron una puñalada-, esto es por decir algo.
No siempre los relatos son tan traumantes, pero siempre vamos a pretender estar peor que la otra persona, no sé si lo hacemos con la finalidad de que ésta no se sienta tan mal por lo sucedido o porque en realidad tenemos que ser los protagonistas de un evento desafortunado.
Si, yo también lo he hecho.
Es algo global y que en realidad es bastante negativo.
Y dígame si no nos ha ocurrido a nosotros, pero igual tenemos que echar el cuento del hermano/primo/tío que le sucedió lo mismo y tres veces peor. Pero insisto, no sé si lo hacemos para aliviar la carga de la otra persona o que, es algo como:
Tranquilo, hay otros pasándola peor que tu.
Creo que deberíamos buscar otra manera de aliviar el mal momento y no seguirle dando fuerzas con la palabra y el pensamiento a ese mal momento, porque eso es lo que hacemos. Le damos más fuerzas y lo que hacemos es que la persona piense más en el episodio.
El mal tomando protagonismo
Desde que el mundo es mundo –como diría mi mamá- a pesar de que sabemos que el mal está mal, es algo negativo pues, la historia de la civilización se ha encargado de plasmar como este ha prevalecido respecto al bien. Los eventos de más impactos se han caracterizado por influir de manera negativa: guerras, muertes, desnutrición, enfermedades, etc. Con esto quiero decir que quizás ya viene intrínseco con lo que aprendemos desde pequeño y por eso hacemos que nuestra vida gire entorno al mal.
Últimamente mi lucha interna no ha sido con lo negativo, pues no pienso que puedo ser una superhéroe de la liga de la justicia, si no hacerle entender a mi cerebro que el mal existe pero que no puede ser el protagonista.
Si a alguien le ocurre un mal episodio, hagamos que lo supere diciéndole cosas positivas, no hundiéndonos a nosotros mismos en el problema de que estamos peor que ellos. O diciéndole cosas como -”bueno, pudo ser peor”-.
Las cosas son como son y punto. Vamos a encargarnos de sacarle el jugo a todo, y hasta de la peor de las calamidades viene un nuevo comienzo.
Estos pensamientos son difíciles de llevarlos al mundo real y sobretodo en estos momentos donde particularmente en Venezuela, todo es un cumulo de desgracias. Todos tratando de sobrevivir y salir airosos de toda la toxicidad del ambiente. Algunos de los que me leen y sean de Venezuela traten de hablar y que no se caiga en los temas top de la sociedad: migración, escasez, muertes, enfermedades, etc.
Aunque estas líneas no están destinadas a un solo gentilicio, el que me está leyendo y esté pasando por un mal momento no permitas que te abarroten el cerebro de cosas más negativas aún. Y tú, si tienes a alguien que está pasando por algo negativo no lo llenes de más desgracias.