Tu mirada delata lo que con palabras no logras decir,
son tus ojos el reflejo de los deseos más recónditos de tu ser,
al compás de la música que escojamos me terminarás de seducir,
no tengas miedo, pues seremos uno solo antes del amanecer.
Y así pasarán las horas y con ellas
nuestros suaves quejidos adornarán la velada,
quizá apenas y nos demos cuenta cuando el cálido sol
entre por la ventana,
pues, aunque para nosotros sean eternas las caricias
la realidad es esa: el tiempo se nos pasa.
Así quedará todo como un efímero recuerdo
que se repita en nuestra mente,
así nos despediremos con un beso, probablemente
sin saber que sucedió.
-mp