La cosa es sencilla y se traduce en una sola palabra: oportunidades esas que cuando uno vive, se van presentando.
Estuvimos un mes en Medellín - Colombia, mágica ciudad. Les confieso que estando allí casi no extrañaba mi casa, además creo que solo pensar que nos separaba un día de viaje, lo hacía más llevadero.
Hoy día, mi lugar es otro. En esa búsqueda constante de equilibrio y querer lo mejor para si mismo, llegamos a Chimbote Perú.
Acá extraño más a mi casa, mi familia, mis amigos, mi trabajo y sobre todo a mi cama. Sin embargo, vivir esta aventura con hace que valga la pena cada paso. Al final él es mi hogar.
Los chimbotanos son amables, atentos, solidarios y gente cool. En mi nuevo trabajo, son los mejores. En otro post les contaré en qué va mi nuevo empleo.
Hoy solo quise mostrarles este bello paisaje, ponerles en contexto y celebrar que papa Dios cada día me regala más de lo que merezco.
Fotografía tomada con mi Blu Vivo Air LTE
Nos seguimos leyendo.