Beso en tinieblas
llega hasta el suelo del pozo oscuro
lo lame por tres segundos y vuelve a desaparecer.
De pronto todo queda sumido en tinieblas,
en un silencio atronador
se siente el palpitar de un corazón
y los insectos que pasean por un camino de piel.
se escurre entre esos dedos heridos
y no deja rastros de haber venido.
Tampoco existe la esperanza,
porque su mente está llena de delirios.
En ella se recrean las mejores pesadillas
porque la peor, es la realidad.
caminan los dolores infundidos
en madrugadas pasadas,
producto de torturas innecesarias.
Por segundos aparecen caras como manchas
blancas en las negras paredes,
pero se distorsionan, deforman, y como
un vaho de vapor, de las grietas se desprenden.
No dejan voces, sonrisas ni consuelo,
se llevan a rastras las promesas lejanas
y dejan caer confundidos recuerdos.
húmedos de lágrimas imposibles de limpiar
porque no solo están por fuera,
se meten dentro, queman,
y se convierten lentamente en raudal.
Ella le llora,
el “no te extrañaré” quedó atrás,
en su pecho el anhelo crece más
la angustia aflora y de la mano la
lleva a caminar.
Mira cielos teñidos de grises,
árboles que parecen cada vez
más tristes,
Personas que van y vienen
sin detenerse.
El mundo continúa su marcha,
no tiene motivos para estar estático,
pero en sus adentros, exclamando
gritos silenciosos, nada está encajando.
En su caminar se siente desfallecer
y lágrimas empiezan a correr,
a su mente acuden muchas preguntas
que como dagas afiladas, parecen
torturas.
Ruega a Dios tener respuestas,
cada noche a él le reza,
con ansias le implora volver a
recorrer la mirada ausentada,
oler el perfume que le recuerda
noches consteladas,
velar los sueños de un palpitar ameno,
hundiendo sus finos dedos en hebras
de cabello.
a pesar de eso sigue siendo un lugar tenebroso,
amarilla y fría se abre paso a zarpazos
se incrusta en sus ojos y le muestra
una figura que desde arriba le observa.
en la habitación,
el líquido caliente mana de su cuerpo
como si fuera un grifo abierto,
cada palabra pronunciada por la figura
paralizada, parece lejana.
fluye calmadamente,
pronto se hace consciente de la calma
que siente.
como un último adiós sonríe
y con sabor a oscuridad le envía un beso
a través del deseo intenso de hacerlo.
Ella lo recibe en sus intentos por
conciliar el sueño,
y en un suspiro,
se le escapa el llanto, de nuevo.

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