Cuando llega la nada y me siento colgar
Cuando llega el silencio,
el silencio que no he querido ni pedido,
cuando llega, comienzo a desesperar.
Las melodías de las canciones no me alcanzan.
Mi voz desaparece cual sol en la tormenta.
¿Y qué me queda? En esos momentos
comprendo que no me queda nada,
que realmente no tengo nada.
en el pecho.
La sensación de miedo,
de vacío, de la nada.
en el lugar y momento equivocado.
La sensación de que en este mundo
estoy sobrando.
Y veo manos a los lejos que quieren
sostenerme,
sin embargo me siento caer
y creo que ya he traspasado el subsuelo.
Justo ahora podría tomar el primer
abrigo de la primera percha colgante,
sacudirme las sombras y bajar las escaleras
para que el aire frío me embriague,
Para hacer desaparecer esta yo que
quiere llorar pero tiene las lágrimas
congeladas en el pecho...
pero no puedo postergar más esta cita
que tengo con el dolor;
el encuentro con mis pensamientos,
el enfrentamiento con el silencio que...
me aterra, me demuestra.
Me demuestra que soledad
es una linda palabra, y la primera
que está en mi diccionario.
Y que todo lo que se cree bueno es pequeño
cuando desaparece la sonrisa
y se acerca el precipicio de la sinceridad.
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