Días de lluvia torrencial: formo parte del lugar
VII
La ilusión no desaparece, me acompaña en momentos de vehemencia, desea que me aleje de la tormenta interna. Con pañuelos tibios combate la fiebre, siempre que puede me sonríe con tristeza, y no deja de decirme que debo ser fuerte.
Tiene que ser una ilusión, en un abismo como el mío, no hay sogas de asidero.
VIII
Ábrete de par en par, puerta, cuando lo necesito, dame un respiro. Corro y corro sin mirar atrás, la cita con la azotea no puede esperar.
Los deseos surgen ardiendo en mi pecho vacío, sus voces me susurran al oído, me incitan a desfilar por este suelo frío.
Corro como un niño en busca de un avión de papel, dispuesto a saltar hacia el cielo, pero unos brazos rozan mis manos y se aferran a mi cuerpo. Me quitan el velo y despierto sediento.
IX
¡Benditos tus ojos, Sofía! Amo tu risa evaporada, mi tormenta se apacigua cuando me muestras tu alma implorante. Tus pequeñas manos son motivos poderosos que me devuelven a la realidad, y aunque es una pesadilla, por ti seguiría regresando. Si me hablas, si me miras, si escuchas mi dolor y perdonas mis pensamientos, si con tus alas iluminas esta casa oscura, sé que seguiré volviendo para enfrentarme a este infierno.
Si te tengo, hija mía, siempre volveré a despertar. Si te tengo, cariño mío, destruyo la soledad. Si sigues conmigo, vida mía, cualquier tragedia puedo superar.
Así que no me dejes, ¡No me dejes! No quiero formar parte de este lugar.
<--- Parte anterior
This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NoDerivatives 4.0 International License.