Feliz viernes y fin de semana mis estimados amigos stemianos y stemianas!! Hoy quiero compartir con ustedes unas reflexiones acerca del trabajo humano.
El trabajo puede resultar liberador o bien esclavizante. La Madre Teresa de Calcutta decía que cuando el trabajo no es realizado con amor se convierte en una esclavitud. Sigamos reflexionando.
QUE ES EL TRABAJO HUMANO
No sirven de nada las abundantes riquezas que laten en estado potencial en nuestro código genético, en el ADN del alma, en nuestra esencia, no sirven si no se expresan, por muchos talentos y capacidades que tengamos contenidos, mientras permanezcan solamente en un estado potencial.
El trabajo es entonces, todo aquello que hacemos para que emerja desde el interior nuestro yo potencial y tome forma en la vida real, es lo que hacemos para que se exprese nuestra esencia, y por supuesto, se exprese el amor contenido en la misma, ya que el amor es la esencia de nuestra esencia, en este sentido podemos afirmar que trabajar es amar, y viceversa también, amar es trabajar.
Trabajar es crear y exteriorizar la propia originalidad, es sacar para afuera lo mejor de sí mismo, de los talentos y capacidades originales, trabajar es ir siendo cada vez más uno mismo, auténtico.
Y en este sentido trabajar libera, porque al ir siendo cada vez más uno mismo se va creciendo en libertad interior.
Trabajar tiene dos resultados simultáneos, por una parte se va creciendo interiormente, se crece en amor y libertad interior, y en solidez personal, el “yo” se va haciendo más fuerte, y todo en la persona mejora y se perfecciona, ya que el amor crea perfección.
Y en segundo lugar, el trabajo mejora y perfecciona el entorno, porque el amor y la esencia de la persona se van plasmando en el mismo, el entorno se va enriqueciendo con los contenidos de lo más original de la esencia personal. (1)
Ahora bien, trabajar supone un esfuerzo, y ese esfuerzo consiste en vencer esa “ gravedad espiritual” que se opone resistencia a ser uno mismo, a amar, a expresar la esencia personal, a realizar cambios internos y externos, a salir de la rutina existencial, a poner en riesgo la seguridad, la comodidad y el orden establecidos.
Así como te preocupas de tu trabajo remunerado, que te genera bienes necesarios y riquezas materiales, no debes descuidar tu "trabajo Interior" gracias al cual se generan las riquezas que dan forma, solidez y contenido a tu "ser".
Existen dos tipos de trabajo, el trabajo “interno”, que consiste en permitir y preocuparnos de que nuestro “ser” se enriquezca y tome forma con el contenido potencial de nuestra esencia, y el trabajo “externo”, o trabajo del “hacer” que consiste en dejar y propiciar que nuestro “ser” se proyecte en nuestro “hacer”. (2)
Habíamos dicho que la libertad interna es la libertad de nuestro “ser”, y que la libertad del “hacer” es la proyección externa de nuestro “ser”.
Si aplicamos este razonamiento al concepto de trabajo, diremos que un individuo crece en libertad interior o libertad “de ser” en la misma medida que realiza un trabajo interno para acrecentar su “ser”, y es más libre externamente en la medida que puede optar a un trabajo en el cual su “hacer” sea fiel proyección de su “ser”.
Tu "trabajo Interior" es el esfuerzo que haces todos los días por expresar tu esencia, lo mejor de todos tus talentos y capacidades originales, por hacer real ese potencial de la persona maravillosa que contienes en tu interior, en el ADN de tu alma.
Antes de continuar con este tema, es muy necesario aclarar la diferencia que existe entre el trabajo “mecánico” y el trabajo “espontáneo.” Estos términos y su respectiva diferencia y fueron planteados por el filósofo Eric Fromm en su libro “El arte de amar”.
El trabajo tal como lo definimos es un trabajo espontáneo, se realiza en forma libre y liberadora, con esa energía que llamamos entusiasmo y con esa fuerza del amor que llamamos espontaneidad, expresando a través del mismo toda nuestra esencia original, y lo más importante, con mucha creatividad, ya que en el trabajo espontáneo interactúan el amor, los sentimientos y la inteligencia entre sí para que haya creatividad.
El trabajo denominado “espontáneo” por Fromm corresponde al trabajo propio de un individuo libre, que tiene libertad de escoger ese “hacer” que es la proyección más fiel de su “ser” original, también se puede llamar trabajo “original” o trabajo “creativo”.
De lo contrario ya se trata de un trabajo mecánico, propio de autómatas, sin entusiasmo, sin libertad, sin originalidad ni autenticidad, en forma rutinaria, sin creatividad alguna.
El trabajo mecánico y rutinario no requiere mayores esfuerzos, el esfuerzo más grande es el que se requiere para realizar el trabajo espontáneo, que implica la expresión de la esencia personal y hacer cambios en el estado de la persona.
El trabajo también se puede definir, al igual que en la física como un cambio de estado de la persona.
El trabajo (interno) es un cambio que parte de un estado inicial, en el cual todo el potencial se encuentra en un estado latente en el interior de la persona, en su esencia, y que culmina en un estado final, en el cual las riquezas potenciales, los talentos y capacidades personales se encuentran desarrollados. El individuo ha crecido como persona, su “yo” es más fuerte, todo en su “ser” se ha enriquecido.
Y tal como en la definición física de trabajo, para cambiar de estado se requiere de una fuerza o energía, no puede haber trabajo si no se cuenta con el amor como fuente de energía y de fuerza para aplicar, por eso no puede haber trabajo sin amor.
El trabajo espontáneo requiere ser realizado con entusiasmo, que es la energía del amor, y con espontaneidad, definida como la fuerza del amor.
El trabajo por llegar a ser la mejor versión de uno mismo, por llegar a ser uno mismo, por enriquecer nuestro ser, requiere de un esfuerzo constante y permanente. (3)
¿Qué es ESFUERZO?
"Esfuerzo” se relaciona con “fuerza”, hacer un esfuerzo es permitir que la energía y la fuerza del amor presentes en nuestro interior emerjan y actúen en nosotros.
Hacer un esfuerzo a favor de la fuerza y de la energía del amor, de la espontaneidad y del entusiasmo, implica una renuncia a las fuerza de la gravedad espiritual, de la rutina paralizante.
La “desidia”, contraria al esfuerzo, consiste en optar por la gravedad espiritual de la rutina, es renunciar a dejar que actúen la fuerza y la energía del amor en nosotros.
Esta “desidia” significa permanecer en la mediocridad, en la rutina, en la oscuridad y en la maldad, donde no hay amor ni luz amor, ni ánimo espiritual. (4)
En capítulos anteriores dijimos que amarse a sí mismo libera, en la medida que te ames a ti mismo conquistarás tu libertad interior y llegarás a ser tú mismo, la mejor versión de ti mismo.
Pero amarte a ti mismo significa mucho más que un sentimiento o sensación, tienes que concretar tu amor en metas que sean realizaciones concretas.
Tienes que proponerte metas de largo y de corto alcance, metas grandes y pequeñas, metas que signifiquen un trabajo que propicie expresar lo mejor de ti mismo, de tus talentos y de tus capacidades, metas que te signifiquen verter tu más genuina esencia al trabajar por su realización, metas en la que dejes estampado tu código esencial original.
Lo ideal sería que coincidiera el trabajo con el cual te sustentas económicamente con tu ideal de trabajo espontáneo, pero en la vida real es muy difícil que ocurra así, muchas veces hay que realizar un trabajo mecánico que no es el trabajo con el cual nos identificamos, para ganarnos un sustento económico.
La mayor parte de los trabajos remunerados consisten en destinar el tiempo libre, vale decir ese tiempo en el cual se podría expresar el “ser” en el “hacer”, para realizar un “hacer” completamente ajeno al “ser”, un “hacer” que no es expresión del “ser”, y cuyo único objetivo es el de recibir una retribución económica.
Pues bien, dicha retribución es nada menos que el pago de la venta del tiempo libre, y en definitiva, de la venta de la libertad personal.
Es cierto que lo que se vende es un tiempo destinado a ejercer una libertad externa o libertad “de hacer” y que la libertad interior o de “ser” permanece intacta.
Sin embargo, la persona ve mermada su posibilidad de realización personal, vale decir de desarrollar su potencial interno a través de su hacer.
Por eso es muy importante en el momento de decir sobre qué carrera estudiar y en qué trabajar, tomar la decisión correcta a fin de llegar a trabajar en aquello que es más acorde a nuestras vocaciones y capacidades, un trabajo que lo hagamos en forma espontánea y creativa, con el máximo entusiasmo, y a través del cual podamos expresar y entregar lo mejor de nuestra esencia personal. (5)
En la medida que no sea imposible que el trabajo que realizamos por el sustento se ajuste a nuestro concepto de trabajo espontáneo, tendremos que realizar otras actividades a través de las cuales podamos expresar nuestra esencia en forma espontánea y creativa.
Muchos trabajos, y los trabajos de muchas personas tienen como objetivos, tanto a nivel personal como corporativo, el enriquecimiento material, el “tener más” y el incrementar el “poder”.
Pero la finalidad del trabajo espontáneo no es el de incrementar las riquezas ni el poder materiales, sino que su objetivo apunta al incremento de las riquezas del “ser”, no del “tener”, y junto con ello lo que se incrementa es el poder interior, que es el poder del amor.
El amor es del ser, y se desarrolla y se plasma en el “ser” interactuando con la libertad interior.
Pero en la medida que el individuo tiene mayor libertad de “hacer”, entonces el trabajo que realiza para enriquecer con amor su “ser” interior, podrá expresarse en su hacer externo como una entrega activa de amor a su entorno mediante su trabajo. (6)
En síntesis; Existen dos tipos de trabajo, el trabajo interior, que es el esfuerzo de enriquecimiento de nuestro “ser” con nuestras potencialidades interiores, y el trabajo externo, que consiste en propiciar la proyección de nuestro “ser” interno en nuestro hacer.
En la medida que un individuo tenga mayor libertad externa, podrá optar a realizar un trabajo de tipo espontáneo y original, en el cual su “hacer” sea proyección más fiel de su “ser”.
El trabajo es el medio que tiene el amor para crear originalidad, mediante el trabajo interno el amor crea originalidad en el “ser”, conformando un ser completamente original, y mediante el trabajo externo, este mismo ser que es producto de la originalidad y del amor, crea obras de originalidad en el entorno.
Hacer un “Esfuerzo” con nuestro trabajo significa abrirse a la fuerza del amor, dejarla emerger desde nuestro interior, para que la energía del amor, el entusiasmo, logre vencer a la “desidia” de desafiar la gravedad de la rutina, y así todo lo que hagamos sea expresión de nuestra energía y de nuestra originalidad esencial interiores.
En la figura inferior se muestra un esquema del trabajo espontáneo y del trabajo autómata. Se puede apreciar como el trabajo espontáneo resulta liberador para el “ser” interno, y en cambio el trabajo autómata tiene un efecto represivo en el “ser” original y resulta esclavizante para la persona.
FELIZ FIN DE SEMANA!!
DESDE CHILE
MARIO TRIVELLI JOLLY