FELIZ JUEVES !!!
Mis estimados amigos y amigas stemianos y stemianas.
Sigo matando dos pájaros con un mismo tiro, reedito mi libro motivado por todo lo que he podido reflexionar en esta plataforma, y a la vez voy compartiendo cada nuevo capítulo como una publicación. Hoy quiero referirme al tema de la libertad y el amor.
LA LIBERTAD Y EL AMOR
El amor es algo demasiado amplio como para encerrarlo y limitarlo en una definición de concepto. No es posible definirlo, pero sí que intentar explicarlo mediante analogías como la siguiente, escrita para un post: “El amor es como un árbol, que tiene una raíz que profundiza en un suelo de noche oscura llamada soledad, donde obtiene nutrientes y un aire para respirar llamado libertad” (MTJ).
“El amor tiene vida, es tan vivo como una persona, y al igual que una persona, necesita alternar sus días con las noches, a fin de poder descansar, asimilar, reponerse y soñar.
La noche oscura del amor se llama soledad” (MTJ).
Y así también el amor, al igual que una persona, necesita oxígeno para no asfixiarse, y el oxígeno que respira se llama libertad.
La teología y la religión cristianas afirman que Dios creó al hombre por amor y tanto lo amó que le dio plena libertad para que el hombre pudiera optar entre responder o no responder con amor a Dios.
Expresar el amor para dar libertad es el supremo acto divino, utilizar la libertad para dar amor es el supremo acto humano. Dios es feliz cuando por amor opta por darnos libertad, el hombre es feliz cuando por libre opta por dar amor.
Tu amor hacia otra persona será válido en la medida que estés dispuesto a concederle y a estimular el desarrollo de su libertad, de lo contrario tu relación con ella será una simple dependencia afectiva.
El “Apego afectivo”, amor sin libertad, no es verdadero amor, sino que es un sentimiento que tiende a asfixiar la libertad de las personas que se dice o se cree amar.
Querer hacer feliz a otra persona sin respetar su libertad no es amor, el verdadero amor respeta la libertad del otro para que él decida, libremente, si quiere o no quiere ser feliz.*
El amor sin libertad no es amor, y la libertad sin amor no es libertad.
El amor sin libertad es apego afectivo como ya dijimos, y la libertad sin amor es libertinaje.
Se puede ser relativamente libre sin amar, pero no se puede amar si no se es libre, y quien ama es aún más libre porque el amor crea aún mayor libertad.
LIBERTAD INTERIOR Y LIBERTAD EXTERIOR
En la medida que una persona tenga menos relaciones de dependencia, más libre será. En este sentido la libertad física o externa es muy limitada porque es imposible para un ser humano no tener dependencias de tipo físicas, como la dependencia de alimentarse, del clima, de la fuerza de gravedad y tantas otras que serían imposibles de enumerar.
Pero en cambio, sí que es posible ser totalmente libre interiormente, y esto se logra cuando cortamos toda otra dependencia interior que no sea la del amor, cuando nos hacemos completamente y exclusivamente dependientes del amor, de ese mismo amor que brota desde nuestro interior.
La libertad interior es el espacio que le damos dentro de nosotros al amor que brota en nuestro interior para que se desarrolle y obre su perfección en nuestro “ser”, conformándolo en función de nuestro código original esencial.
La libertad interior es la libertad de “ser”. Y la libertad externa o libertad física es la libertad de “hacer”.
La libertad interior es la facultad que te concedes para amarte a ti mismo, la falta de amor hacia sí mismo constituye la máxima expresión de esclavitud humana.
Tu amor hacia ti mismo y el amor de otras personas son los que despiertan el amor contenido en ti, pero tienes que hacerte exclusivo para ese amor, cortando toda dependencia que no sea del amor, tienes que ser amor, transformarte en amor, y entonces conocerás la magia y el poder del amor.
Amar a otra persona consiste básicamente en dos cosas, en despertar el amor en ella y en respetar su libertad, para que su amor se pueda expandir.
Amarse a sí mismo consiste en permitir que el amor contenido en el interior de uno mismo despierte y se plasme en todo el ser.
Tener libertad es hacerse dependiente solamente de sí mismo, tener libertad interior es hacerse dependiente solamente del amor, ni la libertad es completamente libre porque no depende de sí misma sino que depende del amor.
Solamente el amor es completamente libre porque depende de sí mismo, del amor. En la medida que tú te llenes de amor y seas más amor serás más amo y serás libre como el amor.
Cuando una persona es libre interiormente y se ama a sí misma incondicionalmente, no rehuye estar a solas consigo misma en el tiempo presente, y aprende a alegrarse y a entusiasmarse sin tener motivos.
¿ES LA LIBERTAD ILIMITADA?
La libertad externa o física, o libertad de “hacer” es muy limitada porque como ya dijimos, se encuentra condicionada por innumerables factores ambientales y físicos, que son en su mayoría ajenos a las personas e inmanejables.
La libertad interior o libertad de “ser” es el espacio que le damos a nuestra esencia original para expresarse y tomar forma en el “ser”, y la libertad externa, es la posibilidad real que tenemos de proyectar la esencia original de nuestro “ser” en nuestro “hacer”.
La libertad interna es el grado de dependencia del amor, y la libertad externa es el grado de dependencia de una persona de sí misma, esto es, su autosuficiencia, y es limitada porque es imposible que una persona pueda ser completamente autosuficiente, requiere de recursos externos para respirar, alimentarse y satisfacer un sinnúmero de necesidades, y también de otras personas.*
Tener libertad interna, conformar nuestro ser con nuestra originalidad, ser uno mismo, es una decisión que depende exclusivamente de cada persona. Sin embargo, es deseable y queremos proyectar nuestra libertad interna, nuestra esencia original, nuestro ser y nuestro hacer, para poder transformar nuestro entorno, impregnándolo con nuestro contenido esencial de amor y originalidad.
Pero nada positivo lograremos si tenemos libertad de hacer y no tenemos suficiente libertad interior, la libertad externa tiene sentido solamente en la medida que tengamos libertad interna, que nuestro “hacer” sea la proyección externa de nuestro “ser” interno.
La libertad externa o libertad de “hacer” no es libertad verdadera si no es proyección de la libertad interna o libertad de “ser”, y ésta constituye la gran paradoja de los sistemas democráticos, en los cuales puede haber mucho para garantizar la libertad externa de los individuos, pero estos últimos se rehúsan a ser libres interiormente, y en consecuencia tampoco podrán ser auténticamente libres exteriormente.
Una libertad externa o libertad de “hacer”, que no es una proyección de la libertad interna o libertad de “ser”, no es libertad sino que es libertinaje, y el libertinaje significa la muerte de la verdadera libertad.
Las elección más importante en cualquier régimen socio-político es la elección interna que hace cada individuo con respecto a su libertad interior, (valga la redundancia), es decir, cuánta libertad interna decida darse a sí mismo.
La Libertad interior es una creación del amor, y no puede subsistir ni expandirse si opta por rechazar al amor, en cambio si opta por el amor, éste la expandirá infinitamente, y la libertad será ilimitada también, al igual que el amor.
El límite de la libertad se encontrará siempre en la misma “ilimitabilidad” del amor. El secreto de una libertad ilimitada reside en su limitación en el amor.
Un individuo por sí mismo no puede tener plena libertad interior, no puede ser completamente autosuficiente, sino que se va haciendo más libre en la medida que se va convirtiendo en amor, en la medida que su ser se va haciendo expresión del amor.*
El juego entre el amor y la libertad se podría explicar haciendo una analogía con el juego que hace el mar con el río. Si el amor fuera el mar, la libertad sería el río. El río es al mar lo mismo que la libertad es al amor. El fin último de la libertad es el amor, y es el amor el que da origen a la libertad, de la misma manera que el mar da origen al río.
El amor necesita salir a cumplir un ciclo como el del agua desordenarse, cambiar de forma y de estado, desordenarse, dispersarse y volver a reunirse, y correr con la libertad desenfrenada del agua que corre por el río de regreso al océano.
La libertad es como el río que devuelve las aguas del amor al océano. El hombre que teniendo plena libertad se niega al amor, es como un rio que se niega a devolver las aguas al mar y prefiere perderlas en la mitad del camino. La libertad se pierde cuando se seca el amor, de la misma forma que el río se termina donde se seca el cauce.
El pecado original cometido por Adán y Eva consistió en una pretensión soberbia de querer tener una libertad autosuficiente, sin dependencia del amor, ajena al amor, independiente y ajena a Dios que es el amor, y esto significó quedar automáticamente fuera del paraíso terrenal, pues el paraíso es un lugar en el cual la libertad y el amor armonizan a la perfección, no hay libertad sin amor y no hay amor sin libertad.*
El amor tiene por vocación crear libertad, se realiza únicamente con libertad, y la libertad, aunque pueda negarse al amor, solamente se realiza cuando opta por el amor.
Cuando falta la libertad física o externa, solamente el amor puede crear libertad interior. Si aplicamos el concepto de “magia”, de encontrar lo mayor en lo menor, diremos que el “secreto” de una libertad ilimitada reside en su limitación en el amor.
A modo de resumen de la relación entre amor y libertad, diremos que el amor sin libertad no es amor, y que la libertad sin amor no es libertad. La libertad sin amor se convierte en libertinaje, y el amor sin libertad se convierte en un simple “apego” afectivo.
“Soy conservador porque no concibo la libertad sin amor, y soy liberal porque no concibo el amor sin libertad.” (M.T.J.)
Tantas revoluciones libertarias han fracasado porque solamente logran transformar una situación de amor sin libertad en otra de libertad sin amor.
Y para resumir los conceptos de libertad interior y libertad física, diremos; Que la libertad interior es el espacio que le damos a nuestra esencia original y al amor para conformar nuestro “ser”; Y la libertad exterior es la posibilidad que tenemos de proyectar la esencia original y el amor contenidos en el “ser” en nuestro “hacer”.
GRACIAS POR VENIR A COMENTAR!!
DESDE CHILE
MARIO TRIVELLI