Ser espectador es una actitud pasiva, ser actor, en cambio, es una actitud activa que proporciona riesgos y oportunidades. Quedarse en la tribuna es un asunto y bajar al campo es otro: en cada ocasión los roles de las personas determinarán el impacto que desean enfrentar. Cada quien elige el escenario de su desempeño y realización, es voluntario.
Los actores y los espectadores reflejan la diferencia que existe entre quienes hacen las cosas y quienes miran como se hacen las cosas (también hay otros a los que no les importa nada de lo que esta pasando). Cada uno escoge su posibilidad: el espectador es objeto del cambio y el actor es sujeto del mismo; en esta inmensa diferencia radica el protagonismo de quienes hicieron la historia. Cada uno escoge lo suyo: en el ámbito de su trabajo, en la familia, en la comunidad, en el voluntariado, en la política. Unos decidirán mirar como se hacen los cambios; otros querrán participar en ellos.
Las organizaciones modernas se hacen con aquellos que deciden actuar y anticiparse a los cambios. Los países también.
Quise tomar esto del libro de Jaime Lopera "el pez grande se come al...lento", ya que me pareció muy oportuno, debido a la realidad que atraviesa el pueblo venezolano .Cada uno de nosotros debe decidir qué rol va a desempeñar en estos momentos, si desea ser actor y contribuir con la reconstrucción de este hermoso país o se queda de espectador, viendo como los demás lo hacen o sencillamente se mantiene apático. Ojalá la mayoría seamos actores.