Ser docente es una de las experiencias mas gratificantes que he vivido y es una labor de la cual me siento sumamente orgullosa, aunque la mayoría de los estudiantes que pasen por mis manos no lo agradezcan, igual me satisface el deber cumplido y llevar a cabo mi función con mística y mucho profesionalismo.
En Venezuela, los docentes no hemos sido bien remunerados, ya que al final nada compensa tanta entrega y, si trabajas en una institución educativa que no pertenece al Estado, peor aún.
Llevo muchos años laborando en el mismo colegio y aunque el sueldo nunca ha sido bueno, mi vocación de servicio siempre ha podido mas que el detalle monetario, pero la realidad es que últimamente la situación económica que atravesamos me ha obligado a hacerme una pregunta que no había querido plantearme: ¿vale la pena continuar ejerciendo esta profesión?
Ya ni siquiera se trata de buscar por todos los medios un cargo público, pues, aunque paguen mas, igual no alcanza! Por eso son muchos los docentes que han dejado a un lado esta labor, ya que exige muchísimo y el salario devengado no compensa tanto esfuerzo.
Es lamentable que todo esto este ocurriendo, ya que la educación debería ser una prioridad en cualquier país, por lo tanto, el Estado debería invertir mas en materia educativa y eso se traduce, además de una buena preparación profesional para lograr docentes excepcionales, en salarios que ayuden a solventar la crisis que nos esta golpeando tan fuerte, ya que para nadie es un secreto que un docente requiere de excelentes condiciones de vida para llevar a cabo su función de manera óptima, pues es ilógico que un docente mal alimentado pueda tener un alto nivel de rendimiento.
Es muy común observar como la calidad en la educación del venezolano ha decaído, puesto que los docentes no están dando el 100% como lo hacían anteriormente. Y es comprensible, ya que no puede exponerse, pues si llegan a enfermar no tendrían como acceder a los medicamentos pertinentes.
Entonces, ante esta situación, muchos optan por enseñar a medias. He escuchado a muchos decir "yo ahora no me doy mala vida, el que quiera aprender bien y el que no, es su problema" cuando antes los docentes se entregaban por completo en el proceso de enseñanza/aprendizaje.
Ahora no asisten con regularidad a los colegios, solo se preocupan por mantener a los estudiantes en las aulas para justificar su salario. Y no los estoy juzgando, los entiendo perfectamente, pero si me preguntan mi opinión al respecto, prefiero dejar de ejercer esta profesión, ya que para enseñar mal mejor no lo hago.
Independientemente de las circunstancias debemos ser responsables y cuidadosos, es el futuro el que tenemos a cargo. De la calidad de educación que impartamos dependerá el mañana de nuestro país y si hoy nos quejamos de la situación, con niños y jóvenes mal preparados jamás podremos salir adelante como tanto anhelamos!
Se que cuando vamos a hacer mercado no nos alcanza el sueldo, sobre todo el mio, que solo me sirvió para adquirir café y azúcar. Cada vez que esto ocurre, se me olvida la vocación de servicio que siempre he defendido y puesto en práctica.
Solo nos resta pedirle a Dios sabiduría y paciencia, para que nos ayude a tomar decisiones acertadas y que no sean nuestros niños y jóvenes quienes paguen por los errores de otros, pero donde los docentes tampoco seamos víctimas de políticas mal aplicadas, dignifiquemos esta hermosa labor!