Mis amigos han acortado mi nombre a “MariTe” y ya no llevo yo el estigma de ser un personaje de un libro de Rómulo Betancourt, “María Teresa” es para cuando quieras regañarme.
Soy del oriente Venezolano, me he mudado muchas veces de ciudad, pero siempre pensé que era una chica de costa y todo lo que esto conlleva: exceso de “Guaguancó” bajo un serio pensamiento filosófico.
Infundada en valores muy humanos por padres sociólogos pero con una inminente sed de creación y con el arte como bandera, hago carrera en la arquitectura. Disciplina que afortunadamente se ha convertido en la madre de todos mis criterios creativos. Desde una estricta óptica estética, funciones altamente pragmáticas, búsqueda de un pensamiento de vanguardia y un típico guardarropa monocromático. Hasta un estilo de vida y cuestionamiento eterno respecto a lo que me rodea y aquellas historias compuestas que me llevan a crear.
Mi mama me dice, con café en mano, que moriré de Existencialismo, pero este cuestionamiento acerca de lo que me rodea es lo que me ha llevado a plantearme ser “rebelde por la causa”. No vivimos como hace 50 años, no pertenecemos a la década pasada, no somos los mismos que hace un par de años y el mundo no gira como giraba meses atrás.
La cotidianidad está cambiando bajo nuestras narices en una masa que crece, nace se reproduce y se transforma, los transforma, le transforma, nos transfor…
¿Que?
¿En qué demonios nos transforma?
En seres que buscan constantemente expresarse y ser dueños de nuestra propia historia, en una generación en la que todo lo que tenemos que decir importa. Todo queremos sentirlo nuestro. Los objetos que usamos, la ropa que vestimos, el entorno que habitamos, deben responder a esas expresiones sin prejuicios de lo que somos.
Los objetos se transforman en una extensión de nuestro cuerpo y ahora de nuestro pensamiento, bajo un escenario a juego que ambiente la historia y surten en conjunto nuestras nuevas necesidades, unas que ya ha sabiendas de la transformación, se decontruyen para poder dar respuesta a la nueva cotidianidad, a los nuevos roles y nuevas expresiones.
Lo grotesco se hace hermoso y la nostalgia eufórica nos impera, en una era altamente estética y rica culturalmente, se hace propicio todo para habitar un mundo surrealista, urbano, a-estético, onírico, oscuro y luminoso al mismo tiempo, lleno de yuxtaposiciones y controversias, pero siempre con sentido del humor.
Y es que como diseñadora, no soy más que una humilde servidora que defiende lo que piensas y lo que eres buscando hacer realidad ese mundo no prejuiciado por lo que creemos correcto, volviendo a la decontruccion y deformación de los elementos y entornos de la cotidianidad y la industria para recrearnos como lo que queremos ser y dejando de una vez atrás lo que somos.
Soy una especie de Alicia en el país de las maravillas que se ha convertido en Mr Hyde. Dr Jekyll ha pasado de moda y ya no creo en la contemporaneidad. Creo en la decontruccion como un método de creación mas pura.
Todas las fotografías son de producción propia
Gracias por presentarme la formidable plataforma.
Gracias a todos por leer, quiero tambien saber de ti.