Realmente Jesús nos envió a amarnos unos a los otros como a nosotros mismo, pero.. ¿Nos amamos lo suficiente como para amar los demás?
A veces somos como los enfermos, que no podemos con la enfermedad y nos ponemos a cuidar otros.
Si, Dios nos manda a amar a nuestro prójimo (no a nuestro amigo, que ya amamos,) sino a ese que nos causa rabia solo verlo, ese que un día nos causo dolor o nos hizo daño. Aprendamos a perdonar a limpiar nuestro corazón y a amar a todos es mandato divino. recuerda "Guarda tu corazón que de él mana la vida".