No sé donde estoy, ni en qué mes, ni en qué año
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Amado Ricardo…
Escribo desde estas paredes que han sido mis compañeras durante tantos años y que en cada ranura encuentro un día que pasa aun pensando en ti.
Siento escribirte por esta vía, ya que mis dedos atrofiados por alguna razón están rígidos, y puedo moverlos solos para escribirte a ti, mi amado.
Han pasado años desde que decidí encerrarme dentro de estas paredes para disfrazar el amor que por ti siento, amor prohibido y furtivo que llevo dentro de mis entrañas, recuerdos que golpean mi alma claramente día a día.
No sé que tiempo es, pero imagino que pasaron ya muchas navidades donde la celebración para muchos es muy especial, y a mí solo me recuerdan los días que pasé pensando, sola, ahogando en humo y licor tu ausencia, recuerdo un día que hasta pensé quitarme la vida al imaginar que estabas con tu esposa y que en un día tan especial no podías ser mío, pero me llamaste y eso fue suficiente para mi. Pensé… es fácil, puedo vivir así.
Ya no sé ni qué edad tengo pero veo que las marcas del tiempo no han tenido piedad en mi piel y son testigos de noches enteras de lágrimas y dolor. Fue un error amarte, fue un error entregarme a ti, pero aun siento en mi piel tu cuerpo, tus besos y esa tranquilidad que me daba tu presencia…
¿Sabes? Cierro los ojos y siento esa calma que me daba el estar entre tus brazos. Es difícil mantenerla entre tantos grito de este lugar, gritos, gritos de gente que no sabe que quiere, que piensa que la vida es solo reírse o dormir. Que ironía, que gran ironía. Vida, eso es lo que quiero para ti en este momento, pero yo me adueñé de ella esa noche…
Noche oscura y desencadenada de pasiones desenfrenadas, porque me dijiste que me dejarías. ¿Por qué querías alejarte de mí? En mi cabeza hay un montón de voces respondiendo esas preguntas pero en ninguna estás tú…
¿Será que también acabé con esa voz? Te extraño y solo espero que donde estés, me recuerdes como la mujer que te amó y no como la que decidió por amor, quitarte lo que pensé era mío…. Tu vida.
Carolina