No existe en el mundo 2 personas con condiciones autistas iguales, pero hay unas en la que casi todos son iguales, es la social, esa es la más fuerte, siempre he leído y escuchado que los Aspie son retraídos, que se aíslan, que quieren jugar solos, pues aquí se rompió la regla, noooo, es la antítesis, nunca quiere estar solo, la pequeña Mandíra se le acortaban las siestas cada vez más por que el debía despertarla para que jugara, (esto pasaba cuando Mandíra era una bebe hoy en día tiene 4 años y ambos juegan futbol ). A Elías le gusta el montón de gente, los gritos, el escándalo, debe ser que así se levantó en una familia tan numerosa, pero rompe la regla en esto, siempre me dice "Juega conmigo que no quiero jugar solo, abrázame, dame amor", no siempre es una característica de ellos por lo menos en este caso, obliga a sus amigos a hacer las cosas como él manda, por eso amo tanto a esos que tienen la paciencia de corregirlo y amarlo como es, tengo un pequeño grupo de amigos que son como estar entre hermanos, amo tanto a estos 3, son los que confío plenamente dejarle a mis pequeños y que en momentos de angustia y dolor han estado conmigo, Mónica, Alejandro, Heily… les amo de manera especial, gracias por amar a Elías como es.
Habla muchísimo, canta, grita, es todo un hermoso niño de 10 años, solo que las cosas deben ser hechas cuando, donde y como él diga, sino; huy prepárense para un escándalo de gritos dolorosos como si se hubiese acabado el helado de chocolate.
Ser diferente no es malo, malo somos los que nos cuesta aceptar lo diferente, me ha costado un mundo . Elías desde muy pequeño hacía sus terapias, cada una duraba 45 min, y a veces pasaba hasta 3 horas por que la terapeuta lo usaba para estimular a otros niños, recuerdo que a COFAM Centro de Orientación Familiar donde fuimos por dos años, llegaba un niño en sillas de rueda que solo movía su cabeza, y Elías al verlo lo llamaba por su nombre y este empezaba a mover su cabeza a los lados bastante animado, haciéndole saber que se alegraba de verlo, no sabía que pasaba cuando cerraban esa puerta pero sabía que Elías estaba siendo usado de manera especial para darle apoyo a su terapeuta y ayuda a ese chico que estaba amarrado a sus silla de ruedas y que no podía ni hablar, no supe más de ellos.
Capitulo tomado de mi libro "Como conocía a Asperger, desde los ojos de una mamá"