De niña amé las princesa, jugué con muñecas hasta que tenía como 10 años, leí todos los cuentos infantiles puestos en la biblioteca de mi casa, fui de esas niñas que creía en esos cuentos de príncipes azules y demás.
Hoy me toca ver como mi pequeña hija se deleita con todo aquello que de niña a mi me hacían irme volando a otros lugares por medio de la lectura.
Son muchas las que han aparecido y otras que han desvirtualizado hasta su aspecto, pero asumo que van evolucionando con el ritmo cambiante del mundo.
para mí segurán siendo ese recuerdo hermoso de mi niñez, esperando que sea igual para mi pequeña Mandíra.
Fuente de la imagen