Hola, amigos.
He tenido el placer de crear este microrrelato de terror para el concurso #MicroTerror256, organizado por .
El tema de esta semana (#4) es "el ente". La primera referencia entre los amigos parece ser la de la película homónima del 82, dirigida por Sidney Furie. Por los momentos, lo que más ansío luego de lograr poner mi relato dentro de las 256 palabras es al fin verla.
Además del reto que ha sido escribir la historia completa en un número limitado de palabras, ha sido muy difícil encontrar una imagen. Me he topado con cosas tan espantosas en el camino, que me he decidido por algo más bien sugerente...
Aquí dejo mi participación y será un placer que dejen algún comentario.
Duérmete, niño
Lydia corta el trozo de carne sobre la tabla; eufonías infantiles salen del vigilabebés en el mostrador, acompasan su pulso y mitigan el llanto que no cesa desde aquel día.
Nadie dijo nada de maridos crueles, o rigurosos —menos que el suyo iba a serlo—, o de bebés que no callan; de su llanto tan irritante.
Enferma de nervios, hoy ha perdido cuenta de los días. Cada noche durante la cena se abstrae en absoluta contemplación de las tinieblas que han venido a rodear su casa y su vida. Con la mirada fija en la puerta de vidrio del fondo, examina la oscuridad del patio abierto a la noche, temiendo que algo quiera entrar, sospechando.
Hace días que ha notado una presencia perversa acechando en el umbral. Hoy por fin siente su mirada. Inerme y por instinto, huye hacia las escaleras, hasta la habitación del bebé. Algo viene detrás.
El llanto crece, enloquecedor. Aterrada y atormentada, se detiene frente a la puerta de la habitación. Un hálito frío detrás de la oreja le confirma que el ruido ha sido vidrio quebrándose.
En una fracción de segundo, una cacofonía de huesos y regüeldos le roza la espalda. El miedo la paraliza.
El vaho de sombra la empuja hacia delante. La puerta se abre; la luz tenue que alumbra la cuna desde la ventana revela el horrendo secreto de Lydia.
El cuerpecito mudo y descarnado allí reposa, la cara cubierta por una almohada.
Los recuerdos regresan...
Ya cállate. Ya cállate.
La oscuridad resuena con estrépitos de llanto.
Gracias por leer.
Entérate de qué va el concurso aquí.
Fuentes: