En tiempos pasados escandalizó con su obra,
la inquisición mal miró la maja sin ropa,
una joven desnuda con boca rosa,
que mantenía una pose seductora.
Lo que no saben quienes mal hablaron,
es que Francisco cubrió sus ojos con la mano,
fue trazando sin mirar el cuadro,
porque temía enamorarse de lo que estaba pintando.
Mientras su rostro se sonrojaba,
el pincel con sutileza meneaba,
La maja desnuda estaba creando,
con óleos en un lienzo blanco.
Está es mi presentación para el concurso Curadores de Cervantes; las obras deben regresar, para a nuestros artistas recordar
Créditos texto y dibujo: Margarita Palomino.
Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional.