La pobre Matilde
-Aja, claro, si, si, Doctor, lo estoy oyendo. -
Una mujer escucha atenta al médico de turno, ella llegó en la madrugada alarmada por el agrandamiento de los ojos de su bebé de 4 meses, sin embargo, por no ser una situación que comprometa la vida la dejaron esperando, eso sí, le ofrecieron empanada con café, y galletas de avena para el infante, porque hambre si tenían.
-Sí doctor, es un mal de ojo, ya le entendí-
Interrumpe la mujer, con boronas en la lengua, se atraganta con una empanada sin ají; mientras el pequeño mira con sus ojos colosales al médico tararear.
-No doña Matilde, no es mal de ojo-
El doctor toma aire y lleva la mirada al techo con algo de impotencia, explicarle a una mujer que vive entre gallinas y no conoce el abecedario se torna algo complicado.
-Doctor, claro que es mal de ojo, no ve que tiene el ojo agrandado.
-Señora Matilde, por favor, tome asiento y cómase otra empanada mientras le explico de nuevo que es lo que tiene su hijo.
Su pequeño no tiene mal de ojo, quizá otros bebés tengan eso, pero el no. Según el perfil lipídico, hemograma, revisión general , su niño tiene: Nada, si señora nada, a su pequeño se le hincharon los ojos por dormir mucho, es más, si lo mira bien, ya no estan inflamados.-
-¡Ay santo Dios!, si, mire que ya se le ven los ojitos como siempre, este escuincle, hacerme venir hasta acá por nada, y ahora no tenemos ni pa regresarnos al pueblo.
Gracias por todo Doctor, ¿sera que puedo llevar una empanada para el camino?-
-Claro que sí Señora Matilde, tome si quiere dos empanadas para el camino de retorno, y yo le doy para los pasajes, sé que es complicado venir hasta la ciudad cuando los niños se enferman. -
Matilde besa las manos del buen doctor, toma 3 empanadas y las guarda en una bolsa plástica que lleva consigo. El doctor se queda mirando como se aleja, con tristeza, es deprimente ver gente con tanta pobreza; una enfermera de avanzada edad se para a su lado y le susurra al oído:
-¿La señora Matilde de nuevo por aquí?, tenga cuidado con ella, siempre se inventa dolencias para venir a comer empanadas y café. Ella vive aquí atrás del hospital, la gente no aprende, un día que en realidad le pase algo ya nadie le va a creer.-
El doctor abrió los ojos, y pensó… me han timado.
Este texto está inspirado en la obra "Madre con niño enfermo" de Pablo Picasso.
Créditos Texto y dibujos: Margarita Palomino.