Mi mamá quería viajar a visitar a sus hermanas, mis hermanos, mi papá y yo le dijimos que viajará, que por nosotros no se preocupara. Como toda mamá, deja cada cosa organizada, incluyendo almuerzos para tres días.
La está pasando tan bien, que decidió quedarse unos días más, las reservas de alimento se acabaron, sin embargo aquí cada quien busca como solucionar su situación.
Mi hermano almuerza en la universidad y yo cocino brócoli. Mi papá es el más hacendoso de todos y decide cocinar ―haré arroz― fueron sus palabras, mientras yo comía mi brócoli medio cocinado.
Lo más importante era seleccionar la olla adecuada, porque aunque son iguales, el afirmaba que en esa no alcanzaba un vaso de arroz que pretendía preparar. Coloca el agua, la sal, el arroz y una rama de cebolla en la olla y pone todo esto a cocinar en la estufa.
Tras aproximadamente quince minutos, empieza a emerger en algún lugar, un fuerte olor a quemado, sí queridos amigos, el olor venía de mi cocina. Mi papá había prendido el fogón que no era y quemó el limpión (toalla que sirve para secar y coger las ollas calientes).
Mi papá lo solucionó cortando el limpión, que quedó deforme, con sombras negras y feos olores No aguante las ganas y llamé a mi mamá, nos reímos a escondidas de mi gracioso papá, definitivamente las mamás son las reinas del hogar.
Ojalá tras mi llamada decida regresar, porque a Waldo y a mi nos hace falta con quien salir a caminar.
Créditos
Margarita Palomino
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Este grandioso dibujo lo hizo , soy yo con Waldo y don Zarigüeyo, mis más fieles amigos, muchas gracias por tan bello detalle.