Percibo volar hojas, los árboles se menean como si bailaran con el aire.
Ja, se creen más grandes por ese sonidito típico que hacen, shuuuuu. Yo se cantar Laaaaaa, a veces digo Do, Re, Mi, y ni con tacones me veo más grande.
Se arregla uno el cabello, para verse armonioso, de repente se puede observar que el viento está contra tí, te golpea con fuerza, te despeina, shuuuuu, que es esto, ¡que es esto!, te preguntas con los ojos llorosos por tanta tierra que se alza de la calle.
Esto es Agosto, el mes de las cometas como lo llamamos en Colombia.
-Waldo Aurelio, vamos a elevar cometas, con estos vientos llegarán hasta el volcán Galeras.-
Él me mira, con cierta incredulidad a Don Zarigüeyo, que menea su cola rosa con desespero.
-Waldo, no seas aburrido, te daré galletas de perro viejito.-
Como Waldo es viejo, se las sabe todas, le contesta:
-Las cometas de papel, son una mezcolanza fugaz, en China las inventaron para comunicación militar, algunas chiflan con el viento al pasar, otras tantas solo se contonean y mensajes dan.-
-Lo que no sabe ninguno, es que en su cuerda amarras los apuros, y cuando la luna está llena,dejas ir tu cometa sin detenerla; se elevará con cautela, hasta el astro reluciente, ahí filtrará las tristezas para renovar las almas en pena.
Con un suave soplido, regresara a su destino, por eso en la mañana, la encontrarás frente a la ventana, vendrá libre de amarguras, porque se quedaron en la luna, ahora podrás sonreír, así el cielo esté gris.-
Le pregunté dónde había estado, porque había regresado, ella no dijo nada, es una cometa, obvio que no habla.
Estas son historias de un perro viejo, con canas en el rostro y caminar lento.
Advertencia: Si usted decide dejar ir su cometa, tenga en cuenta que no sea de un elevado valor, porque quizá no regrese. No digo que Waldo mienta con su historia, pero no se le puede creer todo a un perro.
Créditos texto y fotografía: Margarita Palomino