Cortando papel de colores me encontraba,
mientras Waldo curioseaba en la ventana,
no se veían colosales nubes blancas,
solo vientos que reían a carcajadas.
Empezó una llovizna de objetos extraños,
garbanzos cayeron de un lugar elevado,
golpeaban con ímpetu el suelo pintado,
pompom, pompom, retumbaban sin retraso.
Me escondí bajo las crocantes galletas,
para que no me golpearan con fuerza;
caían golpeando todo a su paso,
pensé que la tierra se estaba acabando.
Cuando el singular evento había pasado,
los garbanzos con prisa se movilizaron,
comenzaron a devorar las galletas,
me levanté y salí corriendo sin cautela.
Me quedé parada junto al buen Waldo,
observando el movimiento de los garbanzos,
se llevaron todo, hasta las migajas,
con razón llovieron, con hambre se encontraban.
Cuando se marcharon,
me puse a cortar los papeles coloreados,
solo fue un evento más
y la vida debe continuar.
No importa lo que suceda, siempre hay que seguir adelante con alegría y firmeza, los obstáculos deben saltarse para que tus sueños alcances.
Fin
Créditos
Margarita Palomino
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