¡Ay!
Que aburrida me encuentro en esta nación,
dijo una rara iguana multicolor.
Tomaba el sol en la playa amarillada,
junto al chulo que sus alas alargaba.
Alargaba sus alas para abrigarse,
no había café oscuro para avivarse,
debía estar bajo la estrella naranja
para olvidar la frialdad en las mañanas.
¡Ay!
Chulo renegrido no seas tan ingenuo,
la carroña no espera tienes que ir por ella.
Propongo que volemos hasta el inmenso astro
y nos abriguemos rápido sin pensarlo.
Rápido y sin pensarlo el negro respondió
y dijo que sí a la extraña proposición,
emprendió el revoloteo hasta el fin del cielo
siguiendo el consejo del raro reptil necio
¡Ay!
Dijo la iguana achicharrada,
su cola bronceada estaba,
mientras el chulo se quejaba
pues sus patas rojas estaban.
Rojas estaban sus patas
por escuchar a la iguana,
una mala consejera
como muchas personas que tenemos cerca.
Fin
En Colombia llamamos chulos a los buitres, animales muy importantes en el ecosistema , porque son los encargados de comer animales muertos y así contribuir a que el medio se mantenga limpio.
¿Te imaginas un mundo lleno de cadáveres en descomposición?
La próxima vez que veas un chulo, buitre, gallinazo o Coragyps atratus, ten la seguridad que no es un ave de mal augurio, por el contrario es un benefactor para nuestro entorno.
Créditos: Margarita Palomino y un chulo que se posó en algún árbol, de alguna montaña que solo yo vi.