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Alguna vez te has preguntado: ¿Eres un buen Jefe? O quizás te puedo preguntar ¿Qué prefieres ser Jefe o Líder?
Pues aunque parezcan sinónimos no lo son, ya que hay mucha diferencia entre ambas funciones, un Jefe es el que permanece en su oficina, sentado en una silla de escritorio, y solo sale para dar órdenes, critica el trabajo de sus empleados, se siente por encima de todos, en algunos casos se aprovecha de su autoridad, para pasar por encima de la ley y sobrecargarles de trabajo a sus empleados, infundir miedo u hostigamiento. En cambio, un líder es el que acompaña al equipo día a día en sus labores, toma en cuenta sus sugerencias, se sienta con los empleados a discutir mejoras continuas, tiene empatía, y motiva a sus trabajadores, mantiene informado a los empleados sobre las metas u objetivos que traza la empresa, los apoya y los felicita por las metas alcanzadas.
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Es por esta razón, que hoy en día las empresas deberían enfocarse en contratar Líderes y no Jefes, para sobrellevar a sus empleados, ya que el ambiente de trabajo sería más armonioso.
La buena noticia para los que se consideran Jefes, es que si cambian su actitud pueden convertirse en líderes. La idea es conseguir la excelencia en el día a día, entre el patrono y el empleado.