Estas fotos las capturé durante mi viaje favorito hasta la fecha, y es mucho decir. Fue en Semana Santa de este año, a Lechería, estado Anzoátegui. Apenas llegué quede impresionada, la seguridad de la zona era tanta que la gente salía caminando por la calle con el teléfono y, de paso, de noche; cosa que en mi ciudad es algo así como un suicidio. Las playas espectaculares, los lugares de reunión popular muy bonitos y las personas muy amables. En resumen, me sentía en un sueño, como si no estuviese en Venezuela, o como si fuese hace 20 años.
Lamentablemente tengo entendido que después de las guarimbas de mayo/junio/julio la cuidad no es la misma, se ha deteriorado y, al final, se agregó a la lista de cosas que gracias a este gobierno hemos perdido. Destruyeron mi pequeño paraíso pero estoy segura de que en unos años, cuando todo mejore (porque va a mejorar), podré volver y disfrutar igual de tan bello lugar, como en mis queridas vacaciones.