A nadie le gustan los funerales, menos la tortura de estar los siguientes días, recordándote a la misma hora, que perdiste a una persona y esta no volverá. Pero, a pesar de estar pasando por eso, encontré en este lugar un poco de paz. En un lindo bosque perfecto para despejarse, olvidar un rato la razón por la que estás ahí y, simplemente, observar. Apreciar los colores, las formas, el clima y hasta tomar algunas fotos... por qué no?
No está mal sacar algo bueno de tanta tristeza