La conciencia se encuentra dominando mi cuerpo y no me permite enviar el mensaje, mientras que el corazón me dice a grito que te escriba que te envié el masaje que me arriesgue. Me encuentro en medio una guerra entre lo que pienso y siento en estos precisos momentos, me pregunto ¿Y si le escribo que pasaría? ¿Me responderá se molestara? ¿Y si me llega a responder que le dijo?
Tal vez al enviarle ese mensaje sea muy evidente con él, tal vez lo vea, tal vez al verlo te sorprendas, porque tal vez no te lo esperabas. Porque ha pasado mucho tiempo desde la última vez que nos vimos y hablamos, tú quizás tendrás ya otros planes en tu vida, ¿Y quién soy yo para venir a cambiarte todo? Además tú y yo ya nos dijimos adiós.
No, no mejor lo envió ya.
¡Si mejor lo envió! ¡Lo voy a enviar! Y veré después lo que pasara.¡Ya me decidí! Te voy a enviar el mensaje a la cuenta de regresiva de tres dos unooooooo….
¡Noooo! ¡Se me descargo el teléfono! ¿Porque me pasa esto a mí? ¿Por qué Noooo?
Esto debe ser una señal del destino, aunque si lo pienso bien fue mejor así. No hay que ir tan deprisa. Aunque todavía está en mi esa duda y mínima esperanza de que antes que se me apagara el teléfono, si el mensaje se halla enviado que locura, ya que no me atrevo de escribirte un nuevo mensaje nuevamente, que nervios tengo y siento en estos momentos.
¡Hola! ¿Como estas? No sé cómo decirte esto, es que llevo ya mucho tiempo pensando, en que lo nuestro si se puede recuperar y arreglar.
Te hago una invitación para que conversemos, vamos a venos en el parque en aquel lugar que tanto nos gustaba, y así los dos le damos repuesta a todos los “PEROS”. Si ya sé que ha pasado mucho tiempo, pero en realidad yo no he podido olvidarme de ti porque todavía te quiero.