Solo encima de la mesa solo yacía un pluma sin tinta, nada útil para usar. y las tiendas no habían abierto y en sus bolsillo apenas tenía unas pocas monedad.
Busco rápidamente en el bolso de ella, con cierto reparo para entrar en su pequeña intimidad, más ella no llevaba lápiz de labio, nada, con lo que el pudiera pintar.
Y fue cuando el pensó: "Y si mi voz fuese valiente podría decírselo suavemente al oído, sin mis ganas fueran tan débil y yo no fuera un cobarde no sería un problema el callarlo".
Y fue así que el viéndola, observadla el se imagino un lienzo en su espalda, y como pincel utilizo su dedo y comenzó a deslizar, y fue formando cada letra, cada palabra que le estaba constando tanto escribir que le estaba resultado muy imposible de pronunciar.
Y aquel lienzo improvisado se fue girando poco a poco muy lentamente para ir envolviéndole la valentía, para así ir dándole aquellas letras invisibles una voz callada con un suave beso, para calmar esa mutua ansiedad que ambos compartían.