Es cierto, que resulta casi imposible evitar tener problemas en algún momento de la vida. Todos de alguna manera vivimos acontecimientos de diversa índole: familiares, laborales, económicos o sociales que nos generan preocupación, ansiedad y estrés, los cuales, si no logran controlarse, pueden terminar por convertirse en enfermedades que ameriten asistencia médica y psicológica.
Algunos expertos creen que tener una mente ocupada hace a la persona mucho más feliz, y contribuye significativamente a la salud mental del individuo. La Universidad de Chicago (EE.UU), en el año 2016, realizó un estudio sobre este importante tema, concluyendo que mantener la mente ocupada hace más feliz a las personas, porque logra alejar de ellos las emociones negativas.
En efecto, cuando la persona se mantiene distraída haciendo alguna cosa, difícilmente la mente puede dar espacio a pensamientos negativos, evitando con ello, la depresión y el aburrimiento.
Existen infinidad de ellas que pueden ayudarnos en este propósito: escribir un libro, hacer ejercicio, leer, ocuparse del jardín, interactuar en internet, pintar, practicar algún deporte, jugar video juegos, confeccionar alguna prenda u objeto, reparar algo que se ha descompuesto, remodelar la casa, aprender un instrumento musical, colaborar como voluntario en alguna actividad benéfica, realizar algún curso de interés, diseñar algún plan o proyecto, aprender algún idioma, viajar o pasear a diario, son algunas de las actividades que pueden mantener la mente ocupada, tanto si tenemos problemas como si no.
Si te sientes tensionado, estresado, preocupado, y los pensamientos negativos llegan producto de la soledad o por extrañar a alguien que ya no está con nosotros, es cuando cobra mayor importancia activarse de alguna manera, ya que permanecer ociosos o desocupados no es aconsejable si queremos tener calidad de vida.
Yo agregaría, además, que una mente ocupada no extraña nada, no extraña a nadie. Es decir, que en mente ocupada, no entran fantasmas. Es solo cuestión de comprobarlo.