Mi última voluntad es fácil de decir,
porque no dejo herencia para dividir:
Mi libertad es todo lo que queda.
No cría musgo la piedra que rueda.
-Eduardo Galeano
Mis pezones táctiles, mis pómulos frágiles, mis muslos robustos por debajo de la generosa ofrenda de piel que huele a cacao y miel. Soy táctil, más en otoño cuando los árboles estremecen todo como lo hiciera el gemido de una madre viuda. El frío me muerde los pies y las costillan crujen mientras despierto porque nunca aprendí a hacerlo de una vez, como esas cosas que comienzan al mismo tiempo que acaban, como esas cosas que no tienen derecho a continuar, a divagar, a presumir de un bucle estirado en el tiempo, porque son. Y ya está
Soy táctil, Mis manos también cuando encuentran la tuya, y se comparan y luego con las sombras, para hacer conejos y lagartos que se pierden en la pared y se comen entre sí-
Inmensurable lo que siento por la Vida
Soy táctil. Soy mía.