Cae la noche, ella se prepara y se pone su mejor vestimenta se va a caminar en busca de clientes la necesidad la obligo a recorrer las enormes calles de esta ciudad donde su única compañía es esa luna la cual la escucha con mucha atención, las veredas son sus pasarelas para ofrecer su bello cuerpo al mejor postor, donde el limite lo pone la cantidad que este dese dar. “Pobre mujer” dicen las mujeres que la ven en donde sus maridos sus clientes fueron. Al pasar de la media noche, esta joven llega a una pequeña casa donde al entrar a una habitación, las horas se convierten en minutos y ese pequeño momento la hace olvidar las cosas malas que ha visto en su corta vida. Donde una pequeña mirada la lleva a la cima de su mundo, en donde oculta sus lágrimas y las llena de alegría con una sonrisa para esa pequeña que su mundo ilumina. Fuente