Entre tus besos y los míos una explosión de amor devota, que provoca así misma un big bang, que va delineando miles de fotografías al unisonó mientras se transforman en recuerdos de polvos de estrella fugaz.
Entre montañas vigilantes nuestras penas echamos al olvido, tratando de ignorar grandes distancias y confines de diferencias que nos separaron, para dejar de ser el igual que en un tiempo daba el balance de nuestra ecuación matemática.
No pretendo llevar una amistad, el olvido no se relaciona con nadie, por más que lo intente el recuerdo se desvanece, hasta que no deja negativos que prueben la existencia de un amor que prevalecía inmortal en la mente de un mortal.
Entonces vienen y van esas risas pasajeras que ya no quieren abordar nuestros trenes pues saben el final que les espera; y entre todo el ruido de la multitud que pasa, tu y yo siendo extraños, con la misma apariencia, pero irreconocibles el uno para el otro.
Y así es el amor, un juego en el qe muchas veces empata, pero tarde o temprano hay un perdedor...
Ahora emprendo un nuevo viaje.
¡Gracias a todos por quedarse!