Este artículo es la ampliación de un punto en concreto —"modernizar la democracia"— que se mencionó en este otro artículo Visión Política Global
Soberanía y representación
En el ámbito político, es común el sentimiento de "no sentirse representado" porque los políticos no ejercen el poder en defensa de los intereses de los ciudadanos. De ahí que la clase política se encuentre poco valorada. Eso tiene como resultado que o bien crezca la distancia entre el ciudadano y los políticos, o bien crezca la inestabilidad social.
Esta situación obliga a replantearse algunas cuestiones sobre los fundamentos del poder y la soberanía, teniendo en cuenta que, en resumidas cuentas, el poder político —la soberanía— se basa en dos acciones: hacer leyes (diputados, poder legislativo) y aplicar las leyes (gobernante, poder ejecutivo).
Atenas
Cuando se puso en práctica la democracia en Atenas, se trató de un sistema que permitía al pueblo participar directamente en la toma de decisiones políticas. Se reunían los ciudadanos en la asamblea y se aprobaba la postura que recibía el voto de la mayoría. Coincidiendo con la adopción de este sistema político, en poco más de un siglo Atenas se convirtió en una potencia hegemónica en diversas facetas, arte, economía, conocimiento, comercio... Sus aportaciones culturales e intelectuales todavía tienen influencia en la actualidad.
Probablemente ese sistema político permitió que los atenienses se tuvieran a sí mismos en alta estima al identificarse con proyectos colectivos en los que podían participar directamente.
Revolución Americana
Dos milenios después, cuando se reinventó la democracia en la Revolución Americana, sus impulsores se dieron cuenta que el sistema de democracia directa de la antigua Grecia no podía ser aplicado ya que la población era más numerosa y el territorio mucho más extenso.
Por eso en Estados Unidos se inventó la democracia representativa, que establecía que la soberanía estaba en el pueblo, pero de forma delegada a través de los representantes que elegían los ciudadanos para que ejercieran su derecho a voto en su nombre.
Actualidad
Un par de siglos después, podemos examinar las consecuencias que ha tenido ese sistema de democracia representativa, que se estableció al que hubiera sido preferible, democracia directa, pero imposible en aquel entonces.
Los representantes de los ciudadanos han actuado en contra de los intereses del pueblo y se ha ido cercenando la soberanía popular mediante las listas electorales cerradas y ausencia de democracia en los partidos. Además, también hemos visto con frecuencia "alianzas de interés" que han permitido la aprobación de leyes que perjudican a una mayoría por parte de quienes tienen fuerza decisiva en un parlamento o en el partido que gobierna.
Si recapitulamos, la reflexión que podemos hacernos es la siguiente. La democracia directa no se pudo establecer en Estados Unidos porque era imposible. Se estableció entonces la democracia representativa, que se extendió a otros países. Pero eso fue hace más de 200 años. Ahora sí es posible la democracia directa. La revolución telemática lo hace posible. Las nuevas tecnologías lo hacen posible.
Nuevas posibilidades
¿Por qué las personas cuando actuamos en el sector financiero nos beneficiamos de los avances de la tecnología y sin embargo cuando actuamos en el sistema de toma de decisiones políticas seguimos básicamente estancados en los mecanismos de hace 200 años? ¿No debería ser posible que los ciudadanos nos valiéramos de estos medios tecnológicos también para ejercer mejor nuestra soberanía política?
Ahora sabemos que el fraude electrónico en las votaciones ya no es un obstáculo debido a la aparición de la tecnología blockchain en internet, tecnología que es de código abierto y por tanto auditable por cualquiera.
El redactado de muchas constituciones contiene una fórmula similar: «la soberanía nacional reside en el pueblo, del que emanan los poderes del Estado». Como hemos señalado al inicio, los poderes del Estado son dos: hacer leyes y aplicarlas. Hacer leyes (diputados, poder legislativo) y aplicar las leyes (gobernante, poder ejecutivo).
Democracia mixta: representativa y directa
Una democracia actual debe contar con tres elementos: (1) los ciudadanos eligen a los diputados y al gobernante por mayoría absoluta, (2) los ciudadanos pueden despedirles de su trabajo si lo deciden por mayoría absoluta, (3) los ciudadanos pueden participar directamente en la votación de las leyes siempre que lo deseen.
El mecanismo para hacer posible el tercer punto consiste en establecer un sistema de ponderación de votos entre diputados (democracia representativa) y ciudadanos (democracia directa) que técnicamente no resulta excesivamente complicado de poner en práctica. Para entenderlo basta imaginar los dos casos extremos que podrían producirse en la votación de una ley.
Participan todos los ciudadanos con derecho a voto. En ese caso el voto de los diputados tiene el mismo valor que el de cualquier ciudadano, ya que todos los ciudadanos han elegido ejercer directamente su derecho a voto. Al votar todos los ciudadanos, el diputado no representa a nadie, su voto es uno más entre los votos de los ciudadanos.
No participa ningún ciudadano con derecho a voto. En ese caso, el voto de los diputados tiene el valor de representante de los ciudadanos, ya que ninguno ha elegido ejercer directamente su derecho a voto.
Para los casos intermedios, que serán los que en la práctica tendrían lugar, es preciso ponderar porcentajes. Por ejemplo, si la mitad de los ciudadanos decidiera votar directamente sobre la aprobación o no de una ley, el voto de los diputados del parlamento tendría —en términos porcentuales— la mitad del valor total necesario para que esa ley se apruebe o se rechace.
Se puede argumentar en contra de este sistema que los ciudadanos carecen de la competencia y conocimiento necesario para decidir sobre la conveniencia o no de una ley. Pero resulta que con los diputados ocurre exactamente eso mismo. No son especialistas en todos los asuntos que votan y sin embargo todos ejercen su derecho a voto en el parlamento sobre las más diversas cuestiones.
Y lo cierto es que cualquier asunto político puede ser entendido por cualquiera si se explican los detalles con suficiente claridad.
Conclusión
Si la democracia es el sistema de gobierno preferible, y está basada en que el kratos (poder) está en el demos (ciudadanos), será más eficaz en tanto en cuanto sean más eficaces los mecanismos que permiten a los ciudadanos ejercer ese poder.